Sri Lanka se declara en "bancarrota" tras imponer hace algo más de un año la agricultura ecológica por ley

Sri Lanka sufre la peor crisis económica de su historia desde su independencia en 1948. El país, declarado en "bancarrota", sufre una grave escasez de alimentos, combustible, energía y medicinas, consecuencia de haber convertido toda la agricultura en ecológica de forma precipitada.

El hasta ahora presidente, Gotabaya Rajapaksa, ya desde su campaña, anunció su objetivo de convertir toda la producción agraria del país en un sistema 100% ecológico en un proceso que iba a durar diez años. Pero prácticamente de la noche a la mañana, en abril de 2021, el Gobierno prohibió la importación y uso de fertilizantes y pesticidas sintéticos y ordenó a los dos millones de agricultores que convirtieran sus campos en producciones ecológicas. Las consecuencias de este movimiento repentino, sin tiempo de adaptación, sin formación a los agricultores y sin ofrecer ningún tipo de ayuda o soporte, fueron devastadoras.

Sri Lanka había sido hasta entonces autosuficiente en cuanto a la producción de arroz, alimento esencial de la gran mayoría de la población, de escasos recursos, pero en apenas unos meses la producción del grano cayó un 20%. Esto obligó al país a importar arroz por valor de unos 450 millones de dólares, aumentando así la ya disparada deuda extrajera y agotando aún más los recursos de la población, pues los precios del propio cereal en el mercado interno se encarecieron, como ocurrió con otros productos básicos.

En cuanto a un producto que había sido hasta ahora un pilar básico de las exportaciones del país, el té, en septiembre de 2021 la producción se había vuelto diez veces más cara mientras que la falta de fertilizantes y pesticidas provocó una caída del rendimiento productivo.

En noviembre del año pasado, apenas seis meses después de forzar el cambio, el Gobierno se vio obligado a permitir la importación excepcional de fertilizantes para los principales cultivos de exportación, como el coco, el caucho o el propio té. Poco después tendrían que importarlo también para la producción de arroz.

La guerra de Ucrania y la recesión mundial no han hecho más que complicar la situación del país. Con una inflación cada vez más disparada y la caída del valor de la moneda, la gran mayoría de la población es incapaz de acceder a productos de primera necesidad. Los alimentos escasean y se han multiplicado sus precios, y asociaciones como UNICEF alertan del aumento de la pobreza y la malnutrición que están sufriendo miles de familias.

 

Fuente: directoalpaladar.com


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