José Tejero, presidente de Las Marismas de Lebrija SCA: “Esta incesante sequía nos ha obligado a acogernos a un ERTE catalogado de fuerza mayor”

“Vamos a comenzar a poner en semillero coliflor y brócoli, esperando poder plantarlos en septiembre y octubre”

La sequía ha desestabilizado este año a una industria muy importante en la provincia de Sevilla que, además de tener una considerable trascendencia económica, es una valiosa fuente de empleo en la comarca del Bajo Guadalquivir: el tomate.

“La actividad del tomate concentrado supone para Las Marismas de Lebrija SCA en torno al 65% de la facturación directa, lo cual escala a un mayor porcentaje si tenemos en cuenta la repercusión indirecta sobre otras secciones como son suministros, semilleros, etc. Este año nos hemos visto obligados a no poner en marcha nuestra fábrica, con capacidad para procesar 5 millones de kilos de tomate fresco al día, lo que se traduce, irremediablemente, en una gran pérdida económica y laboral”, explica José Tejero, presidente de la sociedad cooperativa.

“Esta incesante sequía es todo un desastre, hasta tal punto que nos hemos visto obligados a acogernos a un ERTE catalogado de fuerza mayor, el cual perdurará hasta el comienzo de la próxima campaña de algodón en el mes de septiembre. Ahora mismo, en condiciones normales, estarían trabajando en nuestra cooperativa sobre el medio millar de personas, por lo que la repercusión de la inexistencia de la campaña para la comarca es mayúscula. En total, se estima que en esta zona se van a dejar de generar más de 110 millones de euros”.

Como alternativa a los cultivos de verano tradicionales y para poder sacar un rendimiento de sus tierras que, lamentablemente, no se habían podido sembrar de tomate, Las Marismas de Lebrija SCA decidió apostar por la siembra de otros vegetales con menores necesidades hídricas que garantizaran la cosecha en estas circunstancias, como el garbanzo y, por primera vez en su historia, la fuerte subida de precios del girasol por su escasez tras la invasión de Rusia en Ucrania, les llevó a plantarlo en sus tierras.

“La pérdida de la campaña de tomate, en concreto, nos ha llevado a reforzar el cultivo del algodón para tratar de cubrir más hectáreas”, añade José Tejero. “Sin embargo, a todos estos cultivos les va a faltar agua y todas estas producciones van a estar por debajo de los rendimientos medios esperados. Las olas de calor que hemos sufrido, principalmente la que vivimos entre finales de mayo y junio, han causado muchos estragos”.


José Tejero, presidente de Las Marismas de Lebrija SCA.

“Este año, además, hemos sufrido la dureza con la que los mercados golpean al sector agrícola. Sin apenas agua, planteamos una campaña de zanahoria en la que invertimos importantes cantidades. Es un cultivo tradicional en nuestras tierras de marismas que, sin embargo, se tuvo que quedar en el campo. Nos vimos obligados a ararlas. Unas zanahorias de gran calidad, con su ciclo llevado a término y todos los costes que estos conllevan se convirtieron en pérdidas porque los mercados decidieron no darles entrada”.

“Esto ocurrió en toda la región, afectando a cientos de agricultores, y evidenciando una vez más que la ley de la cadena alimentaria debe cumplirse sí o sí, asegurando al menos los costes de producción. Falta mayor consideración y empatía por la agricultura y los agricultores, quienes somos los responsables de la producción de alimentos para la sociedad”.

“Confiamos en que con el otoño lleguen las lluvias que tanto necesitamos. De hecho, vamos a comenzar a poner en semilleros las plantas de coliflor y brócoli, esperando poder plantarlas en campo entre los meses de septiembre y octubre. Con los costes de combustible, insumos, electricidad y demás inputs disparados, se prevé una campaña complicada. Pero, antes de todo eso, el gran limitador va a ser la falta de agua, ya que sin ella no somos nada”.

“Pero por suerte”, subraya el presidente de esta importante cooperativa del sur de la provincia, “nos encontramos en una de las zonas con mayor valor para la agricultura de toda Europa. Las características salinas de nuestra zona de marismas junto al emprendimiento constante por parte de los socios de nuestra cooperativa nos han permitido desarrollarnos hasta convertirnos en un referente agroindustrial. A ello sumamos unos sistemas de regadío de alta eficiencia, que es de suma importancia dada la crudeza de la situación. Son motivos para seguir luchando, con más ganas, por este sector desde un enclave como es el Sector B-XII del Bajo Guadalquivir”.

“Aquí producimos un tomate valorado a escala mundial, ya que su contenido en licopeno está por encima del que se produce en otros puntos. Todo su ciclo de maduración lo hace al sol, dando como resultado un tomate de color, calidad y sabor extraordinarios. De ahí su alta demanda”.

“Son razones de peso para que, desde este consejo rector, trabajemos a diario para encontrar las mejores soluciones y rendimientos para nuestros agricultores, explorando nuevos cultivos para abarcar diferentes mercados y buscar nuevos clientes de forma que crezcamos a su vez en competitividad. Las Marismas de Lebrija SCA ha desarrollado durante los últimos 42 años un modelo irreemplazable, y tenemos la estructura y la actitud necesarias para que, cuando volvamos a tener agua, nos situemos en una posición importante en el sector”.

Para más información:
Las Marismas de Lebrija SCA
Polig. Industrial Las Marismas. Parcela 1. 029-BB.
41740 Lebrija, Sevilla (España)
Telf.: +34 955 97 70 11
infoweb@marismas.com
www.marismas.es


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