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¿El mar de plástico de Almería podría ser un gran huerto solar?

Las 33.000 hectáreas de invernaderos de Almería suponen una importante fuente de alimentos, pero su potencial no acaba ahí, como propone la empresa Sana Energy; porque su desarrollo en nanoplasta podría hacer que la superficie invernada almeriense también fuera una fuente de energía eléctrica. Pero antes que nada, ¿qué es la nanoplasta?

Según detalla Javier Celdrán, director de Sana, es un material compuesto mayoritariamente de nanopartículas de carbono cuyas aplicaciones principales son la generación de electricidad, acumulación de la misma, así como la generación de calor, frío o iluminación. “No utilizamos ni tierras raras, minerales extraños ni metales pesados y, por lo tanto, no estamos sujetos a restricciones de ningún tipo”. Con esto, la nanopasta y, con ella, los paneles solares o las baterías sólidas que fabrican, son 100% reciclables, no tóxicos, resistentes y duraderos.

En cuanto a la generación de energía fotovoltaica, Sana posibilita que cualquier superficie sea a la vez un panel solar, por lo que paredes y techos de los invernaderos entran en sus planes. “Producimos electricidad incluso con luz difusa sin necesidad de que los rayos del sol incidan de manera directa sobre el panel, esto es importante para poder poner paneles en vertical con la misma eficiencia que si fueran perpendiculares a los rayos”, añade Celdrán. En el caso de los invernaderos, la compañía puede producir un panel solar translúcido, sobre el cual se puede regular la cantidad de luz que pase al interior según la conveniencia de la planta, “tenemos una pasta electrocromática, que según el voltaje que se le aplique se vuelve más o menos transparente. El agricultor puede regular la cantidad de luz según lo que tenga plantado”.

El aprovechamiento del ‘mar de plástico’, además, conllevaría cero inversión para el agricultor. “Nosotros hacemos toda la instalación sin coste para él, le alquilamos el techo del invernadero, que el productor puede manejar de acuerdo a las necesidades de sus cultivos, y nuestro negocio es comercializar la electricidad. Otra opción, en la que sí tendría que invertir, sería venderle el panel solar (techo del invernadero) y que él venda o autoconsuma la energía que genere”. Como relata el director de la firma, el mantenimiento es fácil frente a las placas tradicionales de silicio que son rígidas y pueden tener microrroturas que invaliden el circuito, “nuestros paneles puedes agujerearlos, que seguirán funcionando”.

Celdrán señala que “la idea es volcar a red donde podamos y nos permita el regulador y Red Eléctrica, descargándose electricidad en municipios con el consiguiente ahorro de coste de energía para los mismos y, por otro lado, levantar un gran parque de generación de hidrógeno verde cuyos electrolizadores funcionarían con la electricidad generada en los invernaderos y construir y abastecer plantas desalinizadoras en la costa”.

 

Fuente: diariodealmeria.es


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