Ecuador: Productos innovadores con papas nativas de colores
Hoy en día tienen presencia marginal en el mercado, pero son altamente valoradas por científicos y pequeños productores tanto por sus propiedades organolépticas agradables (sabor y textura), como por sus propiedades agronómicas, ya que toleran condiciones adversas (sequías, heladas, incidencia de ciertas enfermedades). Además, son fuente de genes para obtener nuevas variedades mejoradas. En el Ecuador se estima que existen alrededor de 400 variedades de papas nativas, las cuales son mantenidas por el Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (INIAP) con el fin de conservarlas, caracterizarlas y ponerlas a disposición de agricultores, científicos y consumidores.
El Programa de Papa del INIAP, junto con el Centro Internacional de la Papa (CIP), Fundación Marco y los agricultores del CONPAPA, se han planteado el reto de rescatar y revalorizar a las papas nativas aprovechando las bondades agronómicas, organolépticas, y nutricionales para promover su consumo. A este esfuerzo se ha unido la empresa INALPROCES S.A., la cual aplicando el principio de responsabilidad social y fiel a su política de innovación y calidad, ha desarrollado dos productos en base a papas nativas ecuatorianas Puca shungo (corazón rojo) y Yana shungo (corazón negro), que saldrán al mercado como (1) Papas Nativas Andinas Kiwa (hojuelas de papa), este producto tiene la particularidad de presentar hojuelas/ chips rojos y azules, esto se debe a pigmentos naturales que tienen estas variedades, (2) Papas Nativas Andinas de Colores (papas en fresco). Las papas de colores además de tener colores vistosos tienen antioxidantes naturales que ayudan a prevenir enfermedades degenerativas como el cáncer, y ayudan a reducir el riesgo de enfermedades cardiacas y respiratorias
El 3 de marzo del 2011 la organización de productores CONPAPA y la empresa INALPROCES lanzarán estos productos en la “Galería Ecuador Gourmet” de Quito. Su comercialización se la realizará en la cadena Supermaxi y en varios delicatessen de Quito.
Fuente: Janneth Monteros, INIAP