Los productores de cebolla de la Comarca de Calatrava, una de las principales zonas ciudarrealeñas donde se cultiva esta hortícola, lamentan los bajos precios que están recibiendo por la venta de este producto en la presente campaña, pues a duras penas cubren los costes de producción.
Tras rebasar la mitad de campaña que comenzó en junio, las cotizaciones en origen se mueven entre los 9 céntimos por kilo de la cebolla de menor calibre a los 13 de la más grande, frente a los precios más de 20 veces superiores que pagan los consumidores por las cebollas frescas.
Moisés González, técnico agrícola de la Cooperativa de Agricultores y Ganaderos (COOVIMAG) de Bolaños de Calatrava, reconoció a este diario que “hay preocupación” entre los agricultores de cebollas por la escasa rentabilidad que están obteniendo, así como consignó una merma de producción entre un 20 y un 30%, tanto “por la falta de tiempo para la maduración”, como por la incidencia de los mosquitos trips que “trasmiten virus y enfermedades”.
Precisamente, en la presente recolección está habiendo más propagación de estos insectos “por las condiciones climáticas de mucho calor y tiempo seco, que es su principal caldo de cultivo”.
Con todo, González destacó la “calidad” de la cebolla de distintas variedades que se cultivan en la provincia (de ciclos corto, medio y y largo), principalmente la Reca, en una campaña en la que es muy difícil sobrevivir “por el mal año de las hortícolas”.
El ingeniero de la cooperativa de servicios bolañega, que asesora sobre sanidad vegetal a clientes de la zona y de otros puntos de la provincia como Membrilla, Tomelloso, Daimiel o Manzanares, señaló que los bajos precios responden al juego entre exportaciones e importaciones en un mercado globalizado “que depende de la demanda y la oferta”.
Precisamente, este año las producciones de otras latitudes como Chile o Brasil “han sido normales”.
El Campo de Calatrava concentra unas 1.600 hectáreas que producen alrededor de 120.000 toneladas por campaña y crea empleo desde que se siembra, hasta su recogida, el envasado, la distribución y la venta.
Por su parte, J. A. , un productor bolañego que ha sembrado 80 hectáreas de cebolla, entre temprana y tardía porque “cubro todo el ciclo”, confirmó que la de medio grano se vende a entre 9 y 11 céntimos, y la de grano, entre 12 y 14, un umbral de rentabilidad por debajo del de una campaña media.
“Por encima de 8 céntimos cubrimos gastos”, señaló, a pesar de que “los precios no son altos”.
Deploró, igualmente, los efectos del trips “que se dedica a comer y arañar la hoja, por donde entran los hongos”. A su juicio, es “muy difícil combatir estas plagas”, aunque están aplicando otras terapias de tipo biológico que “no son definitivas”.
Desequilibrio
Organizaciones como la asociación agraria de Jóvenes Agricultores de Ciudad Real (Asaja) lamentó hace unos días la escasa rentabilidad de los productores hortofrutícolas (de cebolla, melón o sandía) de la provincia y la región, ante el desequilibrio de precios de las distintas partes de la cadena alimentaria, dado que los consumidores pagan por estos productos agroalimentarios hasta veinte veces más que el valor que reciben los agricultores.