Las únicas cebollas que actualmente encuentran un buen mercado con demanda son las tiernas, que se venden en manojos. Se compran a ojo, a unos 1.000 euros la hanegada, lo que supone que se pueden cubrir gastos y hasta obtener pequeñas ganancias.
Las más crecidas solo tienen la opción de recolectarse un poco más adelante para seco, la modalidad más clásica, y ahí no hay precio, por más que en las tiendas se vendan a 1,25-1,50 euros el kilo, porque ya las importaron caras. Contradicciones severas. Y encima, las lluvias han extendido la plaga del mildiu.
Fuente: lasprovincias.es