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Las contrataciones ascienden a unas 25.000, 10.000 menos que en un año de plena producción

La caída de la cosecha de fruta por las heladas en Lleida deja un fuerte impacto a nivel laboral

Las heladas registradas la pasada primavera en Lleida no solo han provocado una menor producción de fruta esta campaña, sino una caída notable en la demanda de temporeros. De hecho, los agricultores, cooperativas y centrales frutícolas de la provincia han contratado en total a unas 25.000 personas, 10.000 menos que en un año de plena producción.

Esta caída anunciada en la demanda de mano de obra ha evitado que cientos de trabajadores temporales de establecimientos hosteleros de la costa y manteros se hayan desplazado a Lleida este año buscando una alternativa de subsistencia como sucedió el pasado verano, cuando la llegada descontrolada de personas que buscaban trabajo como temporeros y los múltiples contagios de COVID provocaron una nueva ola de la pandemia en Lleida ciudad y todo el Baix Segre.

Esta circunstancia se ha notado especialmente en Lleida ciudad, donde en 2020 decenas de personas, a veces incluso cientos, vagaban por las calles del Barri Antic y desbordaron la capacidad de acogida de los pabellones de la Fira habilitados como albergue.

El avance en la vacunación contra la COVID y una mejor organización de las medidas preventivas esta campaña también ha hecho que los casos de contagiados y de contactos estrechos hayan caído en picado. Además, el departamento de Salud ya ha completado la vacunación de todo el personal de las empresas frutícolas y el avance de la inmunización de todos los grupos de edad hace que la mayoría de agricultores y trabajadores ya estén inmunizados total o parcialmente.

Ahora queda la incógnita de cuál será el balance económico para el sector en un año marcado por el descenso de la producción, que en lo que respecta a la fruta de hueso es un tercio menos de lo habitual.

En teoría, la menor oferta debería conllevar un aumento de los precios que compensaría a los productores, pero habrá que ver si esto acaba sucediendo en la práctica. Lo que sí está claro es que desde hace ya unos cuantos años el margen de beneficio de los encargados de cultivar y producir la fruta es cada vez menor y, a veces, inexistente.

 

Fuente: segre.com

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