De acuerdo con el Centro Federal de Información Agrícola (BZL), en 2017 se cultivó lechuga en 14.650 hectáreas, un 11,4% de la superficie total a campo abierto, que asciende a unas 128.000 hectáreas. Durante muchos años, la variedad más importante ha sido la iceberg, con cerca de un 26% de la superficie cultivada, seguida de los canónigos con un 17% y de la rúcula, la romana y la lechuga estándar con un 11% cada uno.
La lechuga lollo, la hoja de roble, la endibia y el radicchio ocupan la superficie restante. En Alemania, Renania-Palatinado, Renania del Norte-Westaflia, Baden Wurtemberg, Baja Sajonia y Baviera destacan en cultivo de lechuga. Estos estados suponen en torno al 82% del total de la superficie dedicada a este producto.
Las minilechugas y las nuevas variedades son tendencia
Mientras la rúcula, la lechuga romana y los canónigos están mostrando ligeros incrementos en el cultivo, la superficie del resto de lechugas se mantiene bastante constante. El crecimiento de las lechugas romanas se debe a la proporción creciente de corazones de lechuga o minilechugas (Little Gem), así como a nuevas lechugas como SalaRico®, un cruce entre iceberg y romana. Gracias a la cocina italiana, la rúcula lleva años siendo una guarnición sabrosa.
La conveniencia cobra importancia
El aspecto de la conveniencia desempeña un papel importante en lo que a la popularidad de las lechugas respecta. Las llamadas "lechugas de un corte", como Salanova®, cuyas hojas se separan con un solo corte, facilitan mucho la preparación. También son tendencia las lechugas precortadas ("babyleaf"), que se cosechan hoja a hoja y a menudo forman parte de ensaladas variadas embolsadas.
Fuente: BLE