Según la directora ejecutiva de la Asociación Central de Fruticultores del Norte de Minas (Abanorte), Ivanete Pereira, la decisión de importar banana fue de la presidenta Dilma Rousseff.
“La presidenta se preocupa por ayudar a los países como el Ecuador y olvida las necesidades de los productores brasileños. En la región de Minas Gerais nos enfrentamos a muchos problemas como el flujo de producción, que se ve obstaculizada por la falta de pavimentación de las vías y la falta de mantenimiento de carreteras. Además, el costo en Brasil es alto, lo que compromete la competitividad de nuestra producción”, afirma la directora.
Las importaciones de la banana ecuatoriana aún no han comenzado, pero dependen solo de la regulación de la Casa Civil (Presidencia). Las normas fitosanitarias para la importación fueron publicadas en marzo por la secretaria de Defensa Agropecuaria, del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento (MAPA) en el Diario Oficial de la Unión.
“El sector se moviliza y buscará soluciones para que la importación no sea regulada por la Casa Civil. Si no lo conseguimos, le pediremos al Gobierno que establezca, por lo menos, criterios para el control de la entrada del producto en el mercado brasileño. Además del riesgo fitosanitario, la importación de la banana ampliará la oferta y pone en peligro la producción local”, afirman.
Con información del Diario del Comercio