Australia: La influencia de la financiación privada en la investigación de OMG

La mayor parte del debate generado en torno a los alimentos modificados genéticamente se ha centrado en la salud y en la nutrición o en el posible impacto que tendría sobre la industria agrícola australiana. Se ha prestado menos atención en el papel de la inversión privada y con ánimo de lucro a la hora de dar forma a la modificación genética y la biotecnología.

La investigación de cultivos modificados genéticamente ha sido principalmente impulsada por el sector privado, pese a que un informe de 2000 de la Organización Ministerial de Biotecnología de la Commonwealth Biotechnology Ministerial Council enfatizó la necesidad de apoyo gubernamental a una industria emergente y potencialmente lucrativa.

El informe destacaba los altos niveles de inversión privada en biotecnología en Norteamérica, Canadá y Japón, y solicitaba el apoyo del Gobierno para ayudar a Australia a ser competitiva. Según los autores, este apoyo debería incluir la protección de la propiedad intelectual y trabajar para "consolidar la confianza de la comunidad en la biotecnología", así como incrementar la financiación.

Los sucesivos Gobiernos han seguido, en gran medida, estas recomendaciones. En 2009, tras la crisis económica global, el Gobierno laborista invirtió 390 millones de dólares australianos en investigación y apoyo industrial, destacando la importancia de la industria para la economía australiana.

Unión
Gran parte de la investigación en biotecnología fue realizada por académicos, instituciones de investigación públicas e incluso organizaciones sin ánimo de lucro, impulsada por la formación de "sociedades público-privadas".

A la CSIRO (Organización de la Commonwealth para la Investigación Científica e Industrial), por ejemplo, se le solicita que destine una porción significativa de sus fondos propios de las regalías, "ventas de bienes y servicios", y compañías privadas (como se subraya en las últimas declaraciones presupuestarias), y ha estado trabajando en estrecha colaboración con compañías de biotecnología como Monsanto.

Los defensores de los cultivos modificados genéticamente tachan a los críticos de irracionales y contrarios a la ciencia, lo que implica que o no comprenden la tecnología o se mueven por motivos oscuros. Pero si un defensor de los cultivos modificados genéticamente puede cuestionar los motivos de los activistas porque reciben fondos, también es razonable plantear preguntas similares sobre cómo afecta la financiación privada a la investigación en biotecnología.

Lucro e interés público
La inversión privada no garantiza resultados pobres, pero deberíamos también ser escépticos en cuanto a las afirmaciones de que no influye en el desarrollo tecnológico. El ánimo de lucro fomenta:
  • la dependencia en el monocultivo;
  • la preferencia de los cultivos rentables frente a los destinados a la alimentación;
  • una legislación contra un etiquetado exhaustivo de los alimentos;
  • regímenes restrictivos de propiedad intelectual.
Esto está ocurriendo en un momento en el que el mundo necesita sistemas de alimentación resistentes y sostenibles que conserven la biodiversidad de cultivos, una legislación democrática que dé respuestas y una enorme cantidad de leyes restrictivas de propiedad intelectual nacionales e internacionales.

Fuente: theepochtimes.com

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