“La semana pasada, las grosellas se estuvieron comercializando a 23-20 euros el kilo, y esta semana la estamos comercializando a 9”, indica Nathalie Saiz, de la empresa Lolifruit. Esta bajada de precio tan significativa se debe a la poca demanda de grosella que hay en Europa. “Se trata de un producto caro, cuya demanda es muy reducida y que únicamente se utiliza en repostería, mermeladas, zumos, etc.”, aclara Saiz.

Como dato significativo, desde Lolifruit explican que un buen año pueden comercializar, como mucho unos 20.000kg. No obstante, “este año para la grosella -portuguesa, origen que se encuentran comercializando en estos momentos- ha sido catastrófico, ya que tanto Italia, como Bélgica y Holanda tienen una producción cada vez más grande, y con variedades más gordas”, explican desde Lolifruits.
Es por ello que España y Portugal, con variedades mucho más pequeñas, se están quedando atrás. Además, a esto hay que sumar que “muchos productores portugueses todavía no tienen todos los certificados necesarios como el Global GAP, para poder competir en el terreno internacional”, explica Saiz. Este hecho dificulta la tarea de vender la producción en otros países, debido a las exigencias y los estándares marcados por el mercado internacional.
Es por ello que España y Portugal, con variedades mucho más pequeñas, se están quedando atrás. Además, a esto hay que sumar que “muchos productores portugueses todavía no tienen todos los certificados necesarios como el Global GAP, para poder competir en el terreno internacional”, explica Saiz. Este hecho dificulta la tarea de vender la producción en otros países, debido a las exigencias y los estándares marcados por el mercado internacional.
Para más información:
Nathalie Saiz
Lolifruit
+34 961371155