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Un productor australiano de bananas prueba etiquetas de geolocalización de los racimos

Bartle Frere Bananas, que surte a Aldi y otras cadenas, está probando unas etiquetas de identificación por radiofrecuencia (RFID) en racimos de bananas en sus campos y después en las cajas, conforme la fruta avanza por la cadena de suministro.

El propietario y director gerente, Gavin Devaney, explica a iTnews que las pruebas se basan en una colaboración plurianual con Hitachi Vantara, que incluye acceso a Lumada, el producto de información de fabricación del vendedor.

El trabajo inicial con el vendedor se centró en sensores medioambientales, control de los niveles de agua subterránea, humedad y otras condiciones del suelo.

El productor tiene una estación meteorológica in situ que proporciona datos en tiempo real a un panel de control que permite saber cuánto riego necesita la plantación en un día determinado, así como satisfacer las mejores prácticas de gestión medioambiental.

No obstante, ahora está ampliando el uso de la tecnología de sensores mediante una serie de nuevas pruebas orientadas a mejorar la localización de la fruta en la plantación y la garantía de calidad del campo a la mesa.

En el primer caso, esto implica etiquetas RFID en los racimos de bananas cuando están en el campo, lo que permite una localización más fácil.

Devaney dice que los racimos pasan por dos procesos iniciales en los campos: un tratamiento químico para una polilla y el embolsado, también para proteger la fruta.

Después del embolsado se coloca una etiqueta RFID en el racimo que se puede localizar y leer mediante un dispositivo. Devaney dice que las etiquetas facilitan la localización de la fruta en campos grandes y saber cómo se ha tratado cada racimo. "Una vez se corta, cosecha y almacena el racimo, la etiqueta RFID se retira", señala.

Los racimos se envasan en cajas de cartón a las que se adhiere una nueva etiqueta GPS que se puede usar para hacer un seguimiento de la fruta conforme avanza por la cadena de suministro.

Devaney dice que, antes de la COVID, él u otra persona de la plantación iba al centro de distribución o al mercado en persona para comprobar la calidad, las condiciones de las bananas, cómo habían madurado y si se estaban vendiendo.

Sin embargo, dice que el productor también tenía que depositar su confianza en que la persona que recibía la fruta supiera cómo manipularla correctamente.

Las etiquetas que se están probando permitirán al productor recopilar más datos de la cadena de suministro, lo que proporcionará un mayor nivel de garantía de calidad del producto.

Fuente: www.itnews.com.au


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