La principal preocupación de los agricultores almerienses a día de hoy es la falta de rentabilidad, un problema que ya lleva años mostrando su peor cara pero que lejos de cambiar se ha ido agudizando, especialmente en las últimas campañas, en las que, además, los costes de producción han aumentado de manera significativa así como la competencia de las producciones procedentes de terceros países.
Y a pesar de que en este momento de campaña las cotizaciones van especialmente bien comparadas con la pasada, el invierno –que es el momento en el que el agro de la provincia normalmente centra sus esfuerzos al ser el principal proveedor del mercado europeo– ya no da la capacidad de equilibrar la renta con unos meses calurosos en los que las cuentas no salen y donde ya es normal ver cómo se vende por debajo de costes de producción en muchos productos.
Hace un par de meses, Diario de Almería se hacía eco de un movimiento llevado a cabo por decenas de agricultores que se están agrupando en torno a la asociación Unión de Agricultores de Almería (UNA) para ver nuevas alternativas a la comercialización tradicional en el continente europeo, y ahí es donde ha irrumpido el mercado asiático. Pese a todas sus dificultades, sobre todo logísticas y burocráticas, ya llevan meses analizando la situación y asesorándose por expertos de comercio internacional. Y las expectativas no parecen una quimera.
Entienden que Asia podría ser una parte importante para la solución de sus problemas. Sobre el papel, está la necesidad de alimento para 5.000 millones, de los que se espera que en 2030 aumenten un 40%; mientras que Almería compite por comercializar sus productos a algo más de los 500 millones de habitantes con los que cuenta Europa.
Después de un primer encuentro en junio en El Ejido, en este final de año se ha producido una segunda cita con un cuadro de analistas de reconocido prestigio.
Negociaciones con China
Cabe señalar que en este momento, España puede exportar a China algunos productos hortofrutícolas frescos como cítricos o uva de mesa. Aquí no se encuentran los productos ‘huerta de Europa’, puesto que no existe un protocolo definido a tal efecto y por tanto es el primer gran caballo de batalla a efectos de entrada.
Además, la firma de estos protocolos son complejos y llevan tiempo. La estrategia de la República Popular China es proteger el mercado interior a través de una medida no arancelaria, y ahí toma parte la capacidad del Gobierno español para negociar con los chinos bajo la premisa del valor añadido de las hortalizas almerienses, asociándose el producto a la calidad, tal y como se consiguió con el jamón ibérico.
Fuente: diariodealmeria.es