ENEA (Agencia Nacional italiana de Nuevas Tecnologías, Energía y Desarrollo Económico Sostenible) está desarrollando alimentos impresos en 3D que sean sostenibles, con alto valor nutricional y adaptables a las necesidades de los consumidores, con el objetivo de ofrecer soluciones alimentarias "a medida". Estos avances se lograron en el marco del proyecto NUTRI3D, llevado a cabo por ENEA junto con las empresas Rigoni di Asiago y EltHub (coordinador), con el apoyo del Centro de Investigación CREA - Alimentos y Nutrición.
En particular, los investigadores de ENEA han desarrollado tanto ingredientes como recetas completas para barras, snacks innovadores y pequeñas esferas de alto valor agregado, llamadas "perlas de miel", elaboradas también a partir de cultivos celulares y residuos agroalimentarios, como los derivados del procesamiento de frutas. La impresión 3D de estos alimentos se realizó en los laboratorios del Centro de Investigaciones ENEA de Brindisi.
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Para conocer la opinión de los consumidores sobre las "perlas", los investigadores realizaron un estudio publicado en la revista Innovative Food Science & Emerging Technologies, que evidenció un interés creciente por estos productos innovadores, confirmando el potencial de la impresión 3D en el futuro de la alimentación.
Según algunas estimaciones, para 2025 el mercado de la impresión 3D de alimentos alcanzará un valor de 360 millones de euros, impulsado por la necesidad cada vez más urgente de alimentar a una población mundial que, según Naciones Unidas, superará los 12.000 millones de personas para 2100, con un impacto creciente sobre los recursos naturales, el aire y el agua, especialmente en los países en desarrollo.
"Nuestros estudios han demostrado que las 'perlas' enriquecidas con células vegetales tienen mejor textura y mayor jugosidad, haciéndolas más atractivas para los consumidores", explica Simona Errico, investigadora del laboratorio de Bioeconomía Circular Regenerativa del Centro ENEA de Trisaia.
"El impacto del cambio climático y la escasez de nuevas superficies cultivables harán cada vez más difícil garantizar alimentos vegetales de calidad", destaca Silvia Massa, responsable del laboratorio Agricultura 4.0 del Centro de Investigaciones ENEA Casaccia y responsable científica del proyecto Nutri3D. "En este contexto, la identificación de sistemas productivos y de manufactura innovadores y alternativos (incluida la impresión 3D) se configura como un enfoque estratégico para producir alimentos sostenibles y beneficiosos para la población, incluso a partir de residuos agroalimentarios, contribuyendo a una dieta sana y segura. Estos alimentos podrían aplicarse de manera personalizada incluso en misiones espaciales", concluye Massa.
La investigación también reveló que el 59% de los encuestados estaría dispuesto a comprar alimentos innovadores elaborados con estas tecnologías, especialmente si se asocian a beneficios para la salud. Sin embargo, persisten barreras culturales e informativas: algunos consumidores perciben estos productos como "no naturales". Por ello, los investigadores hacen un llamado a realizar campañas de sensibilización claras y accesibles, para reducir la brecha entre la innovación científica y la aceptación social.
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