A principios de 2025, el centro de investigación belga Proefcentrum Hoogstraten empezó a estudiar la posibilidad del cultivo de maracuyá en suelo belga. Ya se han cosechado los primeros frutos y el resultado parece positivo. "Con el tiempo, por supuesto, esperamos replicar lo que ya logramos con los melones Charentais", afirma Nele Bruyndonckx, de Proefcentrum Hoogstraten.
© Proefcentrum Hoogstraten
Comparable al pimiento y el tomate
Según Nele, el maracuyá encaja bien en la estrategia del centro, centrada en el estudio de nuevos cultivos. "En Proefcentrum Hoogstraten llevamos varios años trabajando con melones Charentais. Con ese antecedente, tenía sentido empezar a buscar otros cultivos que pudieran introducirse en Flandes. El maracuyá no tardó en erigirse como una opción interesante en este sentido. Es un cultivo que produce frutos con relativa rapidez y, en lo que respecta a técnicas de cultivo, es comparable al pimiento y el tomate, que ya han sido objeto de mucha investigación en el centro. El mercado también desempeña un papel importante. Para los consumidores, el maracuyá no es un producto desconocido y eso facilita las cosas".
El proyecto se ha puesto en marcha en 2025, así que aún está en pañales. "Aún es demasiado pronto para sacar conclusiones sobre su potencial, pero estamos analizando qué variedades pueden ser las más interesantes para seguir trabajando con ellas", explica. "De momento, estamos realizando pruebas con cinco variedades distintas. No solo nos fijamos en el rendimiento productivo, sino también en el vigor, el sabor y el rendimiento general. De cara al año que viene, nos estamos planteando ya reemplazar algunas variedades, dado que algunas se están quedando un poco atrás. Estas evaluaciones nos permitirán ir optimizando poco a poco el cultivo, optando por todo aquello que mejor funcione en la práctica".
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Las cinco variedades.
Cinco variedades
En cualquier caso, la primera cosecha ha sido bastante satisfactoria. "Los primeros frutos que recogimos tenían un aspecto muy bueno y eso solidificó nuestra confianza en el proyecto", declara Nele. "Se aprecian claras diferencias entre las cinco variedades. Una de ellas alcanza un tamaño muy parecido al del maracuyá que suele encontrarse en las tiendas. Sin embargo, las otras cuatro variedades producen frutos mucho más grandes, con un peso de unos 120 gramos. Teniendo en cuenta que los maracuyás disponibles en tiendas suelen pesar entre 50 y 60 gramos, hablamos de un volumen muy destacable".
El investigador indica que el mercado sin duda muestra interés por un maracuyá de producción local. "En cuanto al color, vemos variaciones entre las distintas variedades. Dos de ellas tienen un tono más rojizo, mientras que las otras variedades presentan el clásico color púrpura que mucha gente asocia con el maracuyá. Estas diferencias hacen que la gama resulte visualmente atractiva y ofrece oportunidades de cara a su posicionamiento en el mercado".
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También esperan diferenciarse con el sabor. "Las diferencias aquí también son claras. El sabor de una de las variedades se asemeja mucho al del maracuyá disponible en las tiendas. Las otras variedades se perciben como algo más ácidas, aunque con un sabor más pleno e intenso. Es esta combinación la que hace que se perciban como más sabrosas que el producto comercial estándar".
Seguir avanzando
Tras el éxito con el melón y la puesta en marcha del proyecto del maracuyá, ¿tiene el centro algún plan para la introducción de otras frutas? "Por ahora, vamos a centrarnos en seguir desarrollando y perfeccionando el cultivo del maracuyá. En el futuro, es posible que se estudie introducir otros cultivos, pero de momento preferimos dedicarnos por completo al desarrollo de nuestro actual proyecto".
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Hubo que idear un sistema de recogida para que los frutos no se dañaran al caer al suelo
Para más información:
Nele Bruyndonckx
Proefcentrum Hoogstraten
Voort 71,
2328 Meerle (Bélgica)
Tel.: +32 (0)3 315 70 52
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