"Hace veinte o treinta años, un griego que vendía fruta y hortaliza podía permitirse que su comprador desechara el 20% o incluso el 30% de su mercancía, y aun así tener unos ingresos decentes para continuar con su negocio. Ahora esto se ha acabado", subraya Vassilios Eustratiou, director general de Alfa Cool Hellas, empresa griega especializada en tecnologías de refrigeración industrial para empresas alimentarias. "Hoy en día, con todos los factores de producción cada vez más caros, no hay margen para desperdiciar ni un solo kilo de cosecha, y esto solo para sobrevivir", afirma.
© Alfa Cool Hellas
Eustratiou pone el ejemplo de las tecnologías de refrigeración. Los costes de la electricidad en Grecia han seguido una intensa tendencia al alza desde 2020. A pesar de la desescalada que siguió a la repentina subida provocada por el estallido de la guerra en Ucrania, nadie entre los empresarios hortofrutícolas griegos ve ningún factor que pueda hacer que los precios vuelvan a ser los de hace unos años. Por ello, buscan soluciones individuales que puedan limitar el consumo de electricidad en sus propias cámaras frigoríficas.
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"El coste de la electricidad es cada año más difícil de gestionar con las tecnologías de refrigeración basadas en freón o productos similares que han sido ampliamente utilizadas por los envasadores de frutas y hortalizas. Incluso el propio precio del freón se ha disparado en el último año, de 4-5 a 50-60 euros/kg. Aquí es donde entra en juego nuestro trabajo. Nos esforzamos por conseguir una reducción del 40% en el coste eléctrico de las cámaras frigoríficas, devolviéndolo a los niveles de hace diez años. Para ello, proporcionamos tecnologías de refrigeración alternativas basadas en el uso de amoníaco, dióxido de carbono o sistemas de glicol en cascada", explica el experto.
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"Aplicamos tales tecnologías en los dos nuevos proyectos de almacenes de kiwis que completamos en 2025, y ya están en uso. El primero es una unidad de 10.000 kg en Agrinio y el segundo una unidad de 5.000 kg en Arta. Fue un paso importante para que estas zonas se acercaran a la capacidad de producción de otras regiones como Pieria y Kavala, tradicionalmente dedicadas al cultivo del kiwi, o a la capacidad de regiones como Larisa y Emacia, que ya eran fuertes en la producción de fruta —manzanas y fruta de hueso respectivamente— y estaban ampliando sus instalaciones con el kiwi", afirma el empresario griego.
Sin embargo, el cultivo de kiwis se expande cada temporada en Grecia y, según el director general de Alfa Cool Hellas, aún queda mucho camino por recorrer para que las cámaras frigoríficas puedan cubrir toda la producción. "Creo que el volumen de producción supera en un 50% la capacidad de almacenamiento. Hay intentos de construir nuevas cámaras frigoríficas, pero los excesivos trámites burocráticos griegos para obtener subvenciones desalientan la inversión", apunta.
Para más información:
Vassilios Eustratiou
Alfa Cool Hellas
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