El Instituto de Investigación Bananera de Taiwán ha desarrollado un nuevo cultivar de banana, Tai-Chiao No. 9 (TC9), resistente al mal de Panamá. La variedad está pensada para su futura implantación fuera de Taiwán, a la espera de que se tramiten los derechos de obtentor en los mercados de ultramar.
La banana es un cultivo frutal de importancia económica en todo el mundo. Según los investigadores que participan en el proyecto, las variedades resistentes a enfermedades desarrolladas en Taiwán se consideran una salvaguardia genética contra el mal de Panamá. El trabajo que ha derivado en la creación de la TC9 combina el análisis de campo a largo plazo con la investigación genómica.
© The Taiwan Banana Research Institute
Un equipo de investigación dirigido por Chen Ho-ming, de la Academia Sinica, en colaboración con el Instituto de Investigación Bananera de Taiwán e investigadores de la Universidad Nacional de Taiwán, descubrió que las deleciones de segmentos cromosómicos específicos en líneas de banana taiwanesas aumentaban la resistencia al mal de Panamá. Posteriormente, el instituto aplicó estos hallazgos en la obtención de TC9 para uso comercial.
El Instituto de Investigación Bananera de Taiwán, creado por el Ministerio de Agricultura, tiene un largo historial de mejora genética de la banana centrada en la resistencia a la raza 4 tropical (R4T), una cepa del mal de Panamá que puede provocar el colapso de las plantaciones y permanecer activa en el suelo durante décadas. El instituto ya había desarrollado variedades resistentes anteriormente, como Tai-Chiao n.º 4, Tai-Chiao n.º 5 y Tai-Chiao n.º 7.
El director del instituto, Chiu Chu-ying, explica que la investigación sobre la relación entre la R4T y el mal de Panamá se remonta a 1967, cuando los investigadores de la NTU empezaron a mapear el comportamiento de la enfermedad mediante el cultivo de tejidos y la propagación de plántulas. Desde entonces, se han utilizado métodos de cribado que combinan la exposición al virus y la propagación para identificar material vegetal resistente.
Chen explica que su colaboración con el instituto durante la última década se centró en comparar variedades de banana con y sin resistencia mediante análisis del genoma, el transcriptoma y la función génica. Se descubrió que la mayoría de las variedades taiwanesas resistentes compartían grandes deleciones cromosómicas que, según él, aumentaban la resistencia al mal de Panamá. Los resultados de la investigación se han publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America.
La TC9 se desarrolló a partir del cultivar Williams, que domina la producción comercial mundial de banana en regiones como Filipinas y América Latina, pero tiene una resistencia limitada al mal de Panamá. Según Chiu, la TC9 muestra al menos un 70% de resistencia a la enfermedad.
Aunque los derechos de obtentor de la TC9 están garantizados en Taiwán, aún debe obtenerse protección en el extranjero para poder exportar el material de plantación. Chen señala que se están realizando análisis de marcadores moleculares de la TC9, pero que aún no se han revelado más detalles debido a consideraciones comerciales. Chiu indica que, dado que las bananas se propagan por vía asexual, el control del movimiento del material de plantación sigue siendo complicado una vez que se inicia la distribución internacional.
Fuente: Taipei Times