Tras la decisión de reducir las exportaciones de naranja fresca para priorizar la industria, el sector citrícola argentino vive un proceso de transformación que, según explica Walter Scotton, gerente comercial y logístico de Ledesma, ha dado resultados superiores a los esperados. "La combinación de jugo y aceite esencial nos permitió lograr dos ejercicios económicos muy buenos y esperamos un año similar", señala.
El cambio no fue menor: mientras la fruta fresca genera un único ingreso, la industrialización agrega valor a través del jugo concentrado, los aceites esenciales y la cáscara. Esto ha permitido amortiguar el impacto de la fuerte volatilidad internacional. "El mercado del jugo de naranja está buscando su equilibrio. El año pasado vimos precios récord de 6.000-7.000 dólares por tonelada y hoy estamos en 2.800-3.500, aunque siguen siendo valores históricamente altos", comenta Scotton.
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Brasil continúa siendo el gran formador de precios. La drástica caída productiva de 2023/24 disparó el mercado, pero la recuperación parcial, sumada a una reducción del consumo por el traslado de precios al retail, moderó las cotizaciones. Aun así, la relación oferta-demanda sigue tensionada.
"En Argentina, la producción se ha mantenido relativamente estable, en torno al millón de toneladas anuales, con el mercado local como principal destino en fresco. Las heladas del invierno pasado tuvieron un impacto limitado. La producción ha sido bastante normal. El verdadero desafío estuvo en el mercado del jugo, donde muchas empresas compraron caro y hoy enfrentan el ajuste de precios", afirma.
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Europa y Estados Unidos continúan siendo los principales compradores, mientras que Asia comienza a ganar protagonismo, especialmente Japón y Tailandia. El mercado interno también absorbe entre el 30% y 40% del jugo concentrado.
Una ventaja clave de la orientación industrial ha sido la logística. "Por cada 12-15 toneladas de fruta, transportás una de jugo. Reducir el fresco baja drásticamente la necesidad de capital de trabajo y el riesgo", explica Scotton. Además, la cosecha y el manejo productivo para industria implican costos menores que en fruta fresca.
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En el hemisferio sur, Sudáfrica sigue marcando la referencia de precios en fresco, lo que obliga a los exportadores argentinos a ser tomadores de mercado. Sin embargo, la eficiencia de costos lograda ha permitido sostener la competitividad. A ello se suma un atributo diferencial: la producción de jugo 100% de naranja Valencia. "Eso es muy valorado en algunos segmentos que demandan una sola variedad", indica.
Hacia el futuro, Scotton destaca un aprendizaje compartido por gran parte de la industria regional: "El objetivo es la sostenibilidad económica del negocio. Un mix más balanceado entre fresco e industria permite ser competitivos en ambos frentes".
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Walter Scotton
Ledesma
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