En las primeras semanas de 2026, miles de agricultores en Francia han realizado movilizaciones en diversas regiones del país. Los manifestantes han bloqueado carreteras y autopistas, incluyendo la A64 en Haute-Garonne, y han llevado a cabo acciones frente a edificios gubernamentales, como el Palacio del Elíseo. Las protestas fueron convocadas por sindicatos del sector agrícola, como la FNSEA y la Coordination Rurale, y se extendieron durante los días 5 y 6 de enero.
Estas movilizaciones forman parte de una serie de protestas iniciadas en diciembre de 2025. Los agricultores han denunciado dificultades vinculadas a políticas nacionales y europeas, que consideran afectan la viabilidad económica del sector. Como respuesta, el gobierno francés ha anunciado medidas como la suspensión de importaciones de productos tratados con tiacloprid y un aumento de controles aduaneros.
Entre las principales demandas de los manifestantes se encuentra el rechazo del acuerdo comercial UE-Mercosur, que permitiría la entrada de productos agrícolas de países sudamericanos. Los agricultores argumentan que estos productos podrían ingresar con estándares diferentes a los europeos, afectando la competitividad del sector local.
También se ha solicitado la revisión de las políticas de sacrificio de ganado por dermatosis nodular contagiosa, una enfermedad bovina que ha llevado al abatimiento de rebaños, así como la reconsideración de las restricciones del Pacto Verde Europeo, que limitan el uso de pesticidas y fertilizantes.
Finalmente, los manifestantes reclaman una mayor atención de la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea, que en 2026 contará con 31.000 millones de euros de contribuciones francesas, de los cuales estiman que 9.000 millones regresan al sector agrícola nacional, mientras que el resto se redistribuirá a otros países.
Fuente: nuevarevolucion.es