El Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada (Cepea), de la Esalq/USP en Brasil, informa que los precios de la naranja pera destinada a la industria comenzaron el 2025 en niveles elevados, alcanzando los 88 reales por caja de 40,8 kilos durante las primeras semanas del año. Este comportamiento estuvo impulsado por la oferta limitada y la demanda por fruta de buena calidad en ese período inicial.
Sin embargo, en los meses siguientes las cotizaciones empezaron a debilitarse. La existencia de inventarios de jugo de naranja con menor calidad, junto con una demanda industrial más contenida, presionó a la baja los valores ofrecidos a los productores en el segundo trimestre del año. En mayo, Fundecitrus proyectó inicialmente una cosecha de 314,6 millones de cajas de 40,8 kilos en el cinturón citrícola de São Paulo y Triângulo Mineiro. No obstante, la elevada tasa de caída prematura de frutos —estimada en 23% debido a enfermedades como el HLB y al clima adverso— llevó a revisar la producción para la campaña 2025/26 a 294,81 millones de cajas.
El sector también enfrentó meses de incertidumbre respecto a la posible aplicación de un arancel adicional por parte de Estados Unidos a las importaciones de jugo de naranja brasileño. En julio, el gobierno estadounidense decidió excluir al producto del recargo del 40%, manteniendo temporalmente un impuesto del 10%. Actualmente solo rige la tarifa de 415 dólares por tonelada. Aun así, las exportaciones entre julio y noviembre de 2025 se situaron por debajo del mismo período del ciclo anterior.
De cara a 2026, Cepea señala que el panorama seguirá siendo desafiante. Aunque la campaña 2025/26 presente un volumen cercano a los 300 millones de cajas, la productividad continúa afectada por la caída de fruta asociada al greening y al cancro cítrico, además de episodios climáticos desfavorables. Paralelamente, la demanda de jugo en Europa se mantiene débil, lo que frena transacciones a los precios vigentes y favorece la acumulación de inventarios en la industria.
En este contexto, las compras de fruta por parte del sector procesador tienden a ser más cautelosas y la competencia entre oferentes de jugo se intensifica. Una eventual recuperación del consumo sería gradual, ya que las reducciones de precios al consumidor final avanzan lentamente y el invierno en el hemisferio norte limita la demanda. Hacia el verano de 2026, el consumo podría retomar impulso y contribuir al uso de existencias.
La campaña 2025/26 podría cerrar ligeramente por debajo de los 300 millones de cajas, aunque con fruta de buena calidad, favoreciendo la recomposición de inventarios. Para 2026/27, la incidencia de enfermedades y la variabilidad climática entre regiones siguen siendo motivo de preocupación, al elevar costos y restringir ganancias de productividad.
Para más información:
Analistas:
Dra. Margarete Boteon
M.e. Renato Garcia Ribeiro
Cepea (Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada), Esalq/USP
Piracicaba – São Paulo – Brasil
www.cepea.esalq.usp.br