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La papaya canaria deberá competir en Europa en desventaja frente a la brasileña

El sector de la fruta tropical en Canarias observa con inquietud el avance del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, ante el impacto que podría tener sobre su principal cultivo exportador, la papaya. Desde la Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas Tropicales y Subtropicales de Canarias (Tropican) advierten de que el tratado puede agravar la situación de una actividad que depende en gran medida del mercado exterior.

El presidente de Tropican, Francisco Echandi, alertó de que el acuerdo supone una amenaza directa para la competitividad del sector. Según los datos que maneja la organización, alrededor del 70% de los cerca de 20 millones de kilos de papaya producidos en el Archipiélago se destinan a la exportación hacia la Península y otros países europeos, un mercado considerado clave para la viabilidad del subsector.

La principal preocupación se sitúa en el lineal europeo, donde la papaya canaria deberá competir con producto procedente de Brasil, uno de los mayores exportadores mundiales. Desde Tropican subrayan que la desventaja no se limita a la cuestión arancelaria, sino que responde a diferencias regulatorias, debido a la estricta normativa europea en materia fitosanitaria.

Según Echandi, mientras en las islas no existen materias activas autorizadas para combatir determinadas plagas, los productores brasileños sí pueden emplear productos químicos que permiten erradicarlas. Esta situación tiene un impacto directo en la comercialización, pues la imposibilidad de tratar la fruta provoca daños estéticos que obligan a clasificar hasta un 35% de la cosecha canaria como "segunda categoría", con la consiguiente pérdida de valor.

En contraste, la papaya brasileña, tratada con sustancias no permitidas en la UE, llega al mercado con una apariencia más homogénea y atractiva, lo que, según Tropican, desplaza a la producción de las regiones ultraperiféricas en los puntos de venta europeos.

Pese a la presión exterior, el mercado interior canario cuenta todavía con una protección específica. Echandi explicó que la entrada de fruta tropical extranjera en las islas se ve limitada por la Orden Ministerial de 1987, una normativa fitosanitaria diseñada para evitar la introducción de plagas inexistentes en el Archipiélago. No obstante, expresó su preocupación por el "pasotismo" político y por la posibilidad de que futuras presiones comerciales lleven a una relajación de esta regulación.

A la amenaza comercial se suma, según denuncian los productores, la falta de actualización del Programa Comunitario de Apoyo a las Producciones Agrarias de Canarias (POSEI). Echandi señaló que la ficha financiera del programa lleva 21 años sin revisarse, pese al incremento de los costes de producción, transporte y mano de obra.

Fuente: atlanticohoy.com

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