¡Suscríbase a nuestra newsletter y manténgase al día con las últimas noticias!

Suscribirse Ya soy suscriptor

Está usted usando un software que bloquea nuestros anuncios.

Ya que publicamos noticias gratuitamente, dependemos de los ingresos de nuestros banners. Por favor, le rogamos que desactive su bloqueador de anuncios y recargue la página para poder seguir visitando esta web.
¡Gracias!

Haga clic aquí para leer la guía de cómo desactivar su bloqueador de anuncios.

Sign up for our daily Newsletter and stay up to date with all the latest news!

Suscripción I am already a subscriber
App icon
FreshPublishers
Abrir en la app
ABRIR

¡Basta Ya!

Estos días ha vuelto a quedar bien claro que Almería, y su agricultura, que España y sus vergüenzas no pintamos ni un ‘pepino’ en Europa. No se puede expresar más claramente esta sensación pues cada vez está más extendida dentro del sector hortofrutícola de nuestra provincia. Alemania ha tirado la piedra por enésima vez y ha escondido la mano y el problema es que la pedrada nos la hemos llevado en toda la cabeza. Y no nos olvidemos querido lector, al final, siempre quien paga es nuestro agricultor que se siente desprotegido, abandonado y mal tratado, ese es el problema. No es la primera vez y por desgracia tampoco será la última.

Seguro que se acuerdan del methamidofos, del isofenfos o del etephon, pero lo de esta vez es distinto y mucho más grave. En Alemania la bacteria E. Coli está haciendo estragos con 10 víctimas mortales y centenares de afectados y ante eso lo único que podemos hacer es solidarizarnos, eso para empezar. Pero una vez dicho esto y sin meternos en connotaciones comerciales que quizás las pueda haber, no es menos cierto que es perfectamente comprensible la reacción del consumidor y distribuidor alemán, danés, británico o francés pues lo verdaderamente grave, vergonzoso y lamentable es ¿Qué han hecho las autoridades alemanas? Lo más fácil, echar balones fuera, decir que el origen está en los pepinos españoles, aunque esto no se haya demostrado, pero no puedo dar crédito a tal acción tan sumamente irresponsable y dañina a una tierra, la nuestra, que lo único que hace es trabajar duro y sacrificadamente para nutrir de productos sanos un continente que carece de estos esenciales y únicos productos.

Alguien dijo una vez que si me engañas la primera vez querida Alemania es culpa tuya. Si me engañas por segunda es culpa mía, y es aquí donde todos, y digo absolutamente todos, desde instituciones, autoridades, asociaciones agrarias, empresas y agricultores debemos de decir claramente y al unísono un rotundo BASTA YA, pues quizás sea ya culpa nuestra y no caemos en la necesidad de ir todos, y digo absolutamente todos a una.

Haciendo memoria, y a sabiendas de que quizás alguno no entienda estas palabras, allá por el año 2.000, en un histórico discurso pronunciado ante la Knesset, el Parlamento de Israel, el presidente de Alemania, Johannes Rau, pidió perdón al pueblo judío y a Israel por los crímenes cometidos durante la época nazi. “Pido perdón por aquello que hicieron los alemanes, dijo, por mí y mi generación, por amor a nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, cuyo futuro quiero ver junto al de los hijos de Israel, manifestó”. Alemania es un gran pueblo, es un pueblo enormemente querido por todos nosotros. Es la locomotora económica de Europa, un modelo a seguir donde sus gentes son personas entrañales y trabajadoras que disfrutan y gozan con las tierras y gentes españolas. Que nadie lo ponga en duda, pues el pueblo alemán es un pueblo inteligente y consciente de sus realidades. Pero quizás aquellas palabras pronunciadas hace ya más de 11 años pidiendo perdón, y sin caer en alarmismos ni exageraciones infundadas, poniendo cada acto en su justa medida, quizás y reitero quizás, sea momento en que esas mismas autoridades que han provocado tan brutal daño a esta tierra de trabajo, sacrificio y esperanza pidan de la misma manera públicas y notorias disculpas, lo exijo, lo exigimos todos, y lo exijimos ya, pues cada día que pasa es más devastador para esta industria de la que dependen tantos y tantos finales de mes.

Fue el pasado jueves cuando la agricultura de Almería volvía a pasear una nueva mancha en su expediente, por los medios de comunicación europeos y eso ¡No es justo! Durante todo un día ninguno y yo el primero, salimos en defensa de nuestros pepinos, de nuestros productos, y cuando llegaron las rectificaciones desde Bruselas ya era tarde, demasiado tarde pues el daño ya estaba hecho. El resultado: pedidos anulados, almacenes llenos de mercancía, pérdidas millonarias, agricultores dolidos, desanimo y lo peor de todo desesperanza y agonía de un sector tocado de muerte. Esta herida se curará, como lo han hecho otras, pero le va a costar al sector sudor, esfuerzo y lágrimas hasta que cicatrice. Nuestros agricultores no pueden seguir siendo un blanco fácil, lo exigen, lo necesitan, lo están pidiendo a gritos. Alguien tiene que explicar a los consumidores que aquí los sistemas de producción se han adaptado a sus necesidades, que la evolución en materia de calidad y seguridad no es comparable en ninguna otra zona productora del mundo, y que nuestro genero, nuestra forma de hacer agricultura es y seguirá siendo un referente mundial pese a quien pese. Por ello alzo la voz para poner en marcha de una vez por todas ese lobby que tanto reclama y necesita este nuestro sector, y donde todos, con recursos y a la voz de uno, digamos basta ya, por favor basta ya.


Fuente: La Voz de Almería
Fecha de publicación:

Artículos relacionados → Ver más