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La NASA denuncia que Doñana se seca por la agricultura, el turismo y la sequía

En un informe de la NASA, la agencia estadounidense concluye que “la agricultura y el turismo más allá de los límites” de Doñana “han gravado cada vez más el suministro de agua” en este parque declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y Reserva de la Biosfera, así como Humedal Ramsar de Importancia Internacional.

“El desarrollo fuera del área protegida, además de la sequía prolongada, ha agravado el acuífero compartido y ha puesto en peligro el ecosistema y su estado de protección. En las últimas décadas, los agricultores cerca del humedal han pasado de cultivar cultivos tolerantes a la sequía, como aceitunas y cereales, a cultivos más intensivos en agua, en particular fresas. España es uno de los principales exportadores de fresas, y la mayoría de ellas se cultivan en la provincia de Huelva, donde se encuentra Doñana”, remarca la NASA.

Un estudio reciente utilizó más de tres décadas de datos satelitales para comprender cómo las demandas humanas sobre el acuífero han afectado los estanques, para el cual los científicos de la Estación Biológica de Doñana utilizaron imágenes Landsat para cuantificar el alcance y la duración de las inundaciones en 316 estanques entre 1985 y 2018.

“En gran parte, concluyeron, el uso de agua subterránea provocó que la mayoría de los estanques analizados se inundaran con menos frecuencia y, en algunos casos, se secaran por completo. Los impactos más notables aparecen directamente junto a donde se bombea el agua”, prosigue la agencia.

“A lo largo de la costa, la ciudad turística de Matalascañas se ha construido desde la década de 1970 y aprovecha las aguas subterráneas. Un campo de golf que funcionó allí durante 17 años redujo las inundaciones de estanques durante ese tiempo”. Asimismo, añade, “en la franja occidental del parque, los invernaderos que cultivan fresas y otros frutos rojos extraen agua del acuífero para el riego”.

“En total, de los varios cientos de estanques estudiados, el 59% no se ha inundado desde al menos 2013, y el 83% se está inundando de manera menos extensa y por menos tiempo de lo que se explicaría por el clima”, concluye.

Fuente: earthobservatory.nasa.gov

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