Las científicas Cecilia Smith-Ramírez y Adriana Rendón, del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), junto a un equipo de investigadores, analizaron las normas comerciales y sanitarias de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en el contexto del comercio internacional de abejorros desde la Unión Europea (UE) e Israel, con especial atención a las exportaciones de abejorros a Chile, y sus efectos colaterales en Argentina.
"Luego de años de investigación, han encontrado evidencia que demuestra que los exportadores de abejorros incumplen con los acuerdos internacionales de comercio de la OMC en, al menos, dos aspectos: la calidad de los abejorros comercializados difiere de la calidad declarada en sus certificaciones, y los países que venden los abejorros, violan los acuerdos sanitarios produciendo efectos negativos sobre los insectos polinizadores nativos y una cascada de impactos adversos que afectan al ambiente y la agricultura", afirman desde el IEB.
“Desde un principio había indicios de delito, pensé que lo cometían las empresas importadoras, después nos percatamos de que además eran los países exportadores, y como esos países eran parte de UE, era la UE finalmente la responsable. Este problema tiene una dimensión política, social y de responsabilidad empresarial en algo que nosotros le dábamos importancia solo a nivel biológico, ecosistémico y de conservación”, señaló Cecilia Smith-Ramírez.
“Creemos que es importante que se admita internacionalmente el daño que ha hecho el importar Bombus terrestris a Sudamérica, para luego pasar a la acción, el control de esta especie y la restauración ecológica de ecosistemas dañados. Esto con el involucramiento y financiación por parte de las empresas vinculadas. Nuestro artículo es la primera denuncia que conecta toda esta evidencia, pero la información sobre cuánto se comercializaba y la invasión de B. terrestris ya existía anteriormente”, destacó Adriana.
“La que ha pagado el mayor precio es Bombus dahlbomii, quien ahora se encuentra en la lista de especies en peligro de extinción. Esta especie de gran tamaño y notable coloración anaranjada constituye el único abejorro nativo del sur de Sudamérica, por lo que cumplía un importante rol en la polinización de numerosas especies de plantas nativas y cultivos”.
Anualmente se siguen importando B. terrestris a Chile. Desde 1997 a 2020 han sido 1.633.011 colonias y reinas de abejorros inseminadas. “Aquí hay varias responsabilidades: internacionales, del exportador, del gobierno de Chile, los productores y el consumidor”, destacó Smith.
“En Chile el sistema asume muchas externalidades ambientales por la producción e importación de productos, evidenciando una política extractivista. Este es un llamado a la reflexión de la política global sobre qué se valora y prioriza, y la sostenibilidad de estos deseos”, destacó Rendón.
Fuente: ieb-chile.cl