Según el periódico Ouest France, la isla de Reunión se enfrenta a una subida vertiginosa de los precios de las frutas y verduras, consecuencia directa del paso del ciclón Garance el pasado 28 de febrero. En marzo, los precios subieron un 19% con respecto al mes anterior, según el INSEE. Los tomates, las bananas y las piñas, muy apreciados a nivel local, se encuentran entre los productos más afectados. Los tomates locales, por ejemplo, son ahora entre cinco y seis veces más caros que a principios de año.
© DreamstimeMercado de Saint-Paul, Reunión.
Los daños causados a las explotaciones agrícolas son enormes: algunos horticultores han perdido hasta el 90% de su producción en invernaderos. En total, se estima que el 35% de la producción local ha quedado destruida. Frente a esta escasez, los puestos se vacían y los consumidores modifican sus hábitos alimentarios. Algunos recurren a productos sustitutivos u optan por verduras congeladas. Un consumidor considera que el producto es demasiado caro y confiesa que ha tenido que renunciar a las frutas que suele comprar para su familia.
Este aumento se produce en un contexto ya de por sí difícil, ya que el coste de los alimentos en Reunión es un 37% más elevado que en la Francia continental, y la diferencia se acentúa todavía más con el paso de los años.
Como consecuencia directa del ciclón, las importaciones de productos agrícolas aumentan para paliar las pérdidas locales. Tras el ciclón Belal a principios de 2024, las importaciones de fruta aumentaron un 12% y las de patatas un 36%. No obstante, estos productos siguen sujetos al derecho de mar (octroi de mer), un impuesto local que encarece todavía más su coste.