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Estudian los residuos de alcachofa y zanahoria para la elaboración de prebióticos

Los concentrados de fibra dietética derivados de vegetales, especialmente de la alcachofa y la zanahoria, presentan un alto potencial como prebióticos, ya que mejoran la microbiota intestinal al favorecer el predominio de las bacterias del grupo Bacteroidetes. Estos microorganismos fermentan la fibra y aumentan la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), clave para la salud del colon. Estas características permitirían reaprovechar los residuos de la industria de extracción de zumos como ingredientes funcionales, contribuyendo a la revalorización de subproductos agrícolas. Esta es la principal conclusión de una investigación realizada por investigadoras de la Universidad de Lleida (UdL), Agrotecnio y el IRBLleida, publicada en la revista Food Hydrocolloids for Health.

El estudio ha evaluado concentrados de fibra dietética obtenidos del bagazo (pulpa y piel) restante tras la extracción de zumos vegetales de alcachofa, zanahoria, pepino y pimiento rojo, facilitados por Indulleida S.A. El equipo investigador ha medido el impacto sobre la composición específica de la microbiota intestinal y la producción de AGCC durante 48 horas mediante un modelo de digestión in vitro que simula el proceso gastrointestinal humano.

Los resultados indican que las fibras de alcachofa y zanahoria estimulan de manera especial bacterias beneficiosas como Lactobacillus y Bifidobacterium. La fibra de alcachofa, además, genera la mayor cantidad de butirato o ácido butírico, un compuesto esencial como fuente de energía para las células del colon y para la integridad de la barrera epitelial, con efectos antiinflamatorios asociados.

Las fermentaciones de pepino, pimiento rojo y zanahoria alcanzan las concentraciones más elevadas de ácido acético, que participa en diversas funciones fisiológicas, como la regulación de la saciedad y del peso corporal, la actividad antimicrobiana y la inducción de la apoptosis (muerte celular programada) en células cancerosas. En cuanto al ácido propiónico, también relacionado con la liberación de hormonas que aumentan la sensación de saciedad y pueden reducir la ingesta de alimentos, se observa un incremento durante las primeras 24 horas con la fibra de pimiento rojo y a las 48 horas con la de pepino.

"Los concentrados de fibra dietética derivados de vegetales no solo ayudan a preservar el pH del colon, sino que también promueven la liberación de ácidos grasos de cadena corta, favoreciendo la salud intestinal", destaca la profesora de la Facultad de Medicina de la UdL y primera firmante del artículo, Gemma Bellí. "Los de alcachofa, en particular, pueden representar un candidato prometedor para futuras investigaciones como ingrediente dietético funcional", añade.

Este estudio se enmarca en el proyecto "Diseño de alimentos funcionales que contienen ingredientes activos con potenciales propiedades antiobesidad", liderado conjuntamente por Bellí y la investigadora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agroalimentaria y Forestal y de Veterinaria (ETSEAFiV) de la UdL, Olga Martín-Belloso. Desde la ETSEAFiV también han participado Ana A. Vaz, Isabel Odriozola-Serrano y Gemma Oms-Oliu. El equipo plantea la realización de futuros estudios in vivo para confirmar estos efectos de las fibras vegetales en condiciones fisiológicas.

Para más información:
Universitat de Lleida
www.udl.cat

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