En Asturias, el kiwi ha mostrado un crecimiento sostenido desde que las primeras plantaciones se establecieron en los años ochenta en las vegas del bajo Nalón. Hoy, el principado concentra cerca del 20% de la producción nacional, con unas 250 hectáreas dedicadas al cultivo y una cosecha anual que ronda las 4.000 toneladas, entre todas sus variedades. La campaña de este invierno apunta a una cosecha al alza, tanto en cantidad como en calibre. La superación de los mínimos de horas de frío y el buen estado hídrico de los terrenos han favorecido una floración adecuada y una fruta de mayor calidad. Desde el sector estiman que la producción regional crecerá entre un 20% y un 30% respecto a la campaña anterior.
La variedad verde sigue predominando, pero en los últimos años se ha consolidado la expansión del kiwi amarillo (gold) y, en menor medida, del rojo, en respuesta a una demanda cada vez más diversificada. La mayor parte de la producción regional se destina al mercado nacional, donde el kiwi figura entre las frutas más consumidas e importadas, con un consumo anual cercano a las 80.000 toneladas frente a una producción española que apenas supera las 30.000.
Si bien la aprobación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur provoca preocupación en amplios sectores del campo europeo, el kiwi asturiano se perfila como uno de los productos que podría salir reforzado de este escenario. Varias de las principales empresas productoras presentes en Asturias cuentan desde hace años con explotaciones en países del hemisferio sur, especialmente Argentina y Chile, lo que les permite garantizar suministro durante todo el año bajo una misma marca. La eliminación de aranceles y la estabilidad comercial que introduce el acuerdo refuerzan este modelo, facilitando el acceso a un mercado amplio y cercano en términos logísticos.
Asimismo, el nuevo escenario puede consolidar la posición de las empresas asturianas frente a la creciente competencia europea, particularmente de grupos franceses, que han intensificado sus inversiones en plantaciones en las vegas del Nalón y del Narcea en los últimos años.
A ello se suma un mercado nacional con elevada demanda, que mantiene los precios en niveles altos y anima a nuevas plantaciones en Asturias y otras comunidades del norte.
Fuente: lavozdeasturias.es