Este año, la compañía holandesa G. Kramer & Zonen adoptará el cultivo ecológico para todas sus producciones de coles. Y no porque deba hacerlo; su director, Dirk Kramer, señala que es una decisión premeditada. "Si los clientes se mueven en una determinada dirección, llega un momento en que no tienes más remedio que seguirles", argumenta. Se trata de una decisión excepcional, porque el cambio tiene un claro lastre económico, pero, según Dirk, ha dejado de tener sentido seguir con el cultivo convencional, dado que la mayoría de las ventas son ya ecológicas.
© Inge Nederlof | FreshPlaza.es
Esta empresa familiar holandesa lleva cinco generaciones dedicada a la producción de col y chucrut. Anualmente, transforma millones de kilos de col blanca y lombarda en chucrut, kimchi y otros productos. La empresa fabrica chucrut ecológico desde hace más de 35 años, y más de la mitad de su facturación es ecológica. El kimchi ecológico está creciendo con especial fuerza. "El año pasado produjimos un millón de kilos; este año seguramente lleguemos al millón y medio. Hay muchísima demanda".
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Cultivo propio como pivote
En la actualidad cultivan alrededor del 20% de col blanca y el 50% de col lombarda para eso, pero como el cultivo ecológico requiere más rotación de cultivos, esa cuota disminuirá. "Se va a pasar de tres a cinco años de col a poco menos de dos a cinco. En general, eso implica una reducción de la superficie", explica Dirk. El riesgo sigue siendo asumible porque el departamento de transformación de la empresa es mayor que el de cultivo. "Si dependes al 100% del cultivo, un cambio así es mucho más arriesgado".
Sin embargo, el cultivo propio sigue siendo crucial. "Así es como adquirimos conocimiento y aprendemos sobre el comportamiento de las coles. Esto, a su vez, resulta útil de cara al procesado", explica Dirk. Así pues, la fábrica continuará procesando tanto coles ecológicas como convencionales. Kramer quiere mantener las relaciones existentes con los productores convencionales. "Queremos dar a la gente la posibilidad de optar por un precio asequible y no dictar lo que los clientes deben comprar".
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Comparación con HAK
Optar por la agricultura ecológica tiene su lado idealista, pero también estratégico. Dirk compara la decisión con la de la marca HAK, que va a trabajar con menos producto ecológico. "El cultivo ecológico es más caro. Hay que decidir qué es más importante: la sostenibilidad o la asequibilidad", explica. Dirk cree que la producción ecológica es lo que más sentido tiene para el chucrut. "Aun siendo ecológico, el chucrut sigue siendo un producto asequible".
Costes, márgenes y asequibilidad
El cultivo ecológico requiere más mano de obra y rinde algo menos por hectárea. "Hay que compensar los mayores costes, ya que los márgenes son ajustados", señala Dirk. Aun así, cree que es posible. "Llevamos más de 30 años vendiendo chucrut ecológico. Si otros pueden hacerlo, nosotros también deberíamos poder".
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Sin embargo, para realizar el cambio hacen falta tiempo y seguridad en la cadena. "No todos los productores pueden asumir ese riesgo", señala el director. "Nosotros sí podemos, porque contamos con una gran planta de transformación. Si dentro de dos años estamos cultivando coles ecológicas de buena calidad con rendimientos no muy inferiores a los de otros productores ecológicos, para mí habrá sido un éxito", concluye Dirk. (JG)
Para más información:
G. Kramer & Zonen
Voorburggracht 141
1722 GC Zuid-Scharwoude (Países Bajos)
Tel.: +31 (0) 226 31 24 26
[email protected]
www.gkz.nl