© De Vlei BoerderyLos retrasos en los envíos vuelven a ser la pesadilla de los productores sudafricanos de uva de mesa. "Es muy frustrante hacer todo lo posible por producir uvas de mesa de calidad y que la fruta se quede en el puerto a la espera de ser exportada", lamenta Gabriël Viljoen, de De Vlei Boerdery.
Al igual que otras empresas del sector, su exportador EXSA ha recurrido a otros puertos, a un coste mayor, para garantizar que la fruta se envíe lo antes posible, y no solo para proteger la buena conservación de sus uvas, sino también, y sobre todo, para garantizar que se satisfagan los programas y los pedidos de los clientes.
Para ellos, la constancia es clave. "Calidad constante, volúmenes constantes, plazos constantes, desde el principio de la temporada sudafricana hasta el final. El puerto de Ciudad del Cabo está causando retrasos innecesarios, y creemos que el sector debe seguir buscando opciones de transporte alternativas para hacer llegar las uvas a los clientes lo antes posible y con la frescura óptima para conservar los programas y los clientes".
La explotación familiar De Vlei está situada en el valle del río Hex, y el año que viene los Viljoen celebrarán 130 años de custodia. En la década de 1990, su padre, Leon Viljoen, decidió disponer de una ventana de suministro más amplia y repartir el riesgo mediante la diversificación: ahora tienen explotaciones situadas a lo largo de la carretera nacional que sube por la costa oeste de Sudáfrica, en cuatro de las regiones productoras de uva de mesa. La sagacidad de esta decisión de diversificarse hacia otras regiones productoras ha quedado demostrada una vez más esta temporada.
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Leon Viljoen con sus hijos Reyneke y Gabriël.
La rápida maduración mantiene alerta a los almacenes de envasado
El valle del río Hex es la última y actual parada de la temporada de producción, donde De Vlei Boerdery suele recolectar hasta la semana 14, con grandes oportunidades para Crimson Seedless y Autumncrisp® tardías, tanto para la exportación como para los retailers locales, señala Gabriël. "La temporada de Hex ha empezado un poco antes de lo habitual, con diversas variedades madurando en rápida sucesión. Se necesita una planificación y una gestión cuidadosas en los almacenes para garantizar que las uvas se recojan en su punto óptimo de maduración".
Señala que, hasta el otoño, no es raro que llueva en el valle del río Hex durante el periodo de cosecha. "Para dar un mayor grado de seguridad a la calidad, los productores utilizan diversos métodos de protección contra la lluvia, que volvieron a resultar inestimables durante las lluvias que sufrió la región hace dos semanas".
Su campaña de uva comenzó en Vioolsdrift, Cabo Norte, en la semana 48, con "una fruta de aspecto fantástico y, gracias a las inversiones realizadas el año pasado en nuestro almacén y cámaras frigoríficas", afirma, "pudimos cosechar toda la uva de mesa en su punto óptimo de maduración". Además, la producción en Vioolsdrift y en toda la región de Orange River superó las estimaciones de cosecha".
En mitad de su calendario de producción, la cosecha se traslada al sur, a la zona cercana a Trawal, cerca de Clanwilliam, que experimentó un clima extraordinariamente caluroso durante un largo periodo de tiempo. "La temperatura máxima diaria de noviembre fue casi 7 grados centígrados superior a la media de los últimos 30 años. Estas temperaturas durante la delicada fase de desarrollo de las bayas dieron lugar a una cosecha más ligera debido al menor tamaño de las uvas, por lo que nuestros volúmenes han bajado alrededor de un 10% en comparación con la temporada anterior", explica Reynecke Viljoen, responsable técnico y de producción de De Vlei Boerdery.
© De Vlei Boerdery"Una de mis favoritas de la temporada, una nueva variedad que hemos plantado: Fire Crunch™", dice Gabriël Viljoen.
Un mayor rendimiento conlleva una gran responsabilidad
Los retailers están reduciendo el número de proveedores de uva y las variedades que aceptan. "Nuestro objetivo es probar y evaluar continuamente las últimas variedades de los programas de mejora para asegurarnos de que podemos ofrecer lo que los retailers y los clientes quieren", explica Reynecke. "La crocancia, el sabor, la facilidad de trabajo y la tolerancia a la lluvia son factores importantes a tener en cuenta. También es de vital importancia asegurarse de adaptar la variedad al clima y al tipo de suelo más adecuados para esa variedad".
Por eso, prosigue, tienen parcelas en las distintas regiones, donde primero evalúan un par de cepas y experimentan con distintos protocolos antes de plantarlas comercialmente. "No todas las temporadas son iguales: esta puede ser un poco más difícil de lo habitual, pero eso nos obliga a reevaluar lo que hacemos y tratar de mejorar", afirma.
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Tras casi sesenta años de producción de uva de mesa, León está convencido de que los productores no solo deben buscar beneficios a corto plazo, sino también considerar los efectos a largo plazo de sus acciones. "Muchos países, además de Sudáfrica, han plantado uvas de mesa en los últimos años, y tenemos que asegurarnos de producir uvas de mesa que puedan competir o superar a la competencia y que el cliente disfrute y vuelva a comprar".
Las variedades más recientes tienen el potencial de ofrecer mayores rendimientos, pero eso conlleva la responsabilidad de gestionarlos adecuadamente. El exceso de producción puede reducir la vida útil de la fruta y hacer que no alcance el contenido de azúcar adecuado, observa Leon, que añade que la primera compra del cliente es importante, pero aún más importante es la siguiente.
Cree que ellos, como productores, tienen una responsabilidad compartida: asegurarse de que producen uvas de mesa de calidad no solo para conservar a sus clientes y su cuota de mercado actual, sino también para hacer crecer la categoría.
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Para más información:
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