Las lluvias registradas durante el invierno han modificado de forma sustancial la situación hídrica en Gran Canaria. Tras varios años marcados por la escasez, las precipitaciones han permitido acumular recursos suficientes en las presas para garantizar el riego agrícola a lo largo de 2026 e incluso durante 2027 en las zonas con mayor disponibilidad. El escenario supone un alivio para el sector primario, que recupera margen de planificación tras un prolongado periodo de incertidumbre.
Según los datos del Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria (CIAGC), las siete presas públicas han cuadruplicado el volumen almacenado en apenas tres meses. Si en noviembre acumulaban 506.507 metros cúbicos, a finales de enero la cifra ascendía a 1.976.543 metros cúbicos, consolidando un nivel que permite afrontar las próximas campañas con mayor seguridad.
La recuperación está vinculada al paso de las borrascas Emilia y Francis, que afectaron a la isla a finales de 2025 y comienzos de 2026, poniendo fin a una racha de cinco años de sequía. Estos sistemas meteorológicos aportaron inicialmente más de un millón de metros cúbicos a las presas y balsas gestionadas por el Consejo, situando el almacenamiento en torno al 16% de su capacidad.
Las precipitaciones posteriores, mantenidas durante el último mes, elevaron el nivel hasta el 19% del total disponible, un registro comparable al de agosto de 2023. Además del agua embalsada, las lluvias han favorecido la recarga natural del acuífero insular gracias a la infiltración en el terreno.
El consejero de Sector Primario y Soberanía Alimentaria, Miguel Hidalgo, ha valorado positivamente el episodio de lluvias, que califica de "tranquilas y serenas". Las precipitaciones han alcanzado cumbres y medianías, beneficiando cultivos estratégicos para la economía local como almendros, olivos y parrales.
Pese a la mejora, desde el Cabildo insisten en mantener la prudencia. Hidalgo subraya la necesidad de gestionar con rigor los recursos públicos y recuerda que los ciclos de sequía pueden repetirse. En esa línea, la estrategia insular seguirá apoyándose en la producción industrial de agua —regenerada y desalinizada— como complemento estructural a las reservas naturales.
La institución aprovechará la actual situación de menor presión hídrica para continuar las actuaciones sobre la red de infraestructuras hidráulicas. El objetivo es reforzar la resiliencia del sistema ante futuros periodos de escasez y consolidar la estabilidad del abastecimiento para el campo grancanario.
Fuente: atlanticohoy.com