Más de tres semanas después del paso del ciclón Harry, con el territorio aún haciendo recuento de daños, una nueva y violenta ola de mal tiempo volvió a azotar el sur de Italia el jueves 12 y el viernes 13 de febrero, que descargó en Calabria lluvias intensas y persistentes, con intensidad variable según las provincias: según Coldiretti Calabria, se registraron 3.000 hectáreas devastadas y 900 hectáreas anegadas en la zona de Sibaritide. Lo que hizo aún más crítica la situación fueron las impetuosas rachas de viento, que superaron los 100 km/h, y que también provocaron un aumento significativo del oleaje a lo largo de la costa tirrena, donde se produjeron trombas marinas generalizadas y diversos inconvenientes para la población y la red de carreteras.
© Aero Club Sibari Fly
Laghi di Sibari: importante complejo turístico-residencial situado en el municipio de Cassano allo Ionio. La zona, que cuenta con unas 2.500 viviendas, quedó completamente inundada.
La evaluación de los daños aún está en curso, pero los del sector agrícola ya son evidentes: los cultivos de cítricos, kiwi, hinojo y cebolla, por citar algunos, están sumergidos. En cuanto a las frutas de hueso, la situación sigue pendiente de seguimiento.
© Nicola Cilento
Plantación de cítricos inundada en la Piana di Sibari.
Contactados por teléfono en la mañana del sábado 14 de febrero, Alberto Statti (presidente de Confagricoltura Calabria), Francesco Cosentini (director de Coldiretti Calabria) y algunos operadores y técnicos de varias provincias calabresas expusieron la situación actual.
"La combinación de temporales marítimos, lluvias torrenciales y fuertes vientos ha afectado indiscriminadamente a ambos lados de la región, con especial gravedad en las zonas de la Piana di Sibari y la zona de Crotone", declaró Alberto Statti, presidente de Confagricoltura Calabria. "Los principales daños incluyen la destrucción de plantaciones de árboles (olivos y cítricos), la inundación de cultivos hortícolas y la afectación de las infraestructuras agrícolas y eléctricas. La imposibilidad de acceder a los campos durante más de treinta días ha paralizado las actividades de recolección, control de plagas y siembra, lo que hace presagiar un impacto económico a largo plazo en todo el sector hortofrutícola regional".
© Nicola CilentoDique roto y campo inundado.
En particular, se registraron unos 120 mm de lluvia en los alrededores de Cosenza, en un periodo de 30 a 36 horas. "El impacto de los fenómenos meteorológicos varía enormemente según el tipo de cultivo y el estado fenológico de las plantas. Los olivares sufrieron la destrucción de árboles jóvenes, la caída de árboles centenarios y la rotura de ramas principales y secundarias debido a las violentas ráfagas de viento. Los cítricos quedaron en muchos casos sumergidos por las aguas, con zonas enteras completamente anegadas en la Piana di Sibari. Los frutales de hueso también se han visto afectados por caída de árboles y los daños estructurales causados tanto por el viento como por el exceso de agua, mientras que en el caso de los kiwis la producción parece que, en gran medida, está fuera de peligro gracias a que la cosecha había concluido ya antes de los fenómenos más destructivos, aunque persiste la incógnita de los posibles daños a largo plazo ligados a patógenos favorecidos por la humedad".
"Entre los cultivos hortícolas, las cebollas han resultado gravemente dañadas por la infiltración de agua salina en los suelos arenosos, y las hortalizas de campo abierto, como el hinojo y la lechuga, están sufriendo la imposibilidad total de la cosecha, debido a la prolongada permanencia en el barro y la ausencia de tratamientos durante más de un mes, que están comprometiendo la calidad y la supervivencia del producto", continuó Statti.
© Consorzio del Finocchio di Isola Capo Rizzuto IGP
"Las fuertes y persistentes lluvias nos están poniendo a prueba, hasta el punto de impedirnos entrar en los campos con vehículos y, al mismo tiempo, comprometer parte de la cosecha de nuestro preciado hinojo", declaró Aldo Luciano, presidente del Consorzio del Finocchio di Isola Capo Rizzuto IGP. "Esperamos que las lluvias cesen lo antes posible, de lo contrario tendremos que hacer frente a la pérdida total de la producción".
El presidente destacó también los extraordinarios esfuerzos realizados en estas horas: "Estamos intentando sacar el hinojo de los campos con enormes sacrificios, tanto por parte del personal como por el uso de vehículos, que en la mayoría de los casos causan más daños, lo que pesa mucho en el presupuesto de gastos". De ahí el llamamiento al mundo de la distribución: "Pedimos una atención concreta, proporcionando un reconocimiento económico como excepción al precio acordado, que vaya en la dirección de la sostenibilidad económica de las empresas implicadas".
© Consorzio del Finocchio di Isola Capo Rizzuto IGP
También en la Piana di Gioia Tauro la situación es crítica de manera generalizada: las lluvias torrenciales y el fuerte viento han provocado inundaciones, caída de fruta de los árboles y grandes inconvenientes operativos para las explotaciones. El viento ha agravado aún más la situación, pues ha causado la caída de gran parte de la fruta que aún estaba en los árboles. Las primeras estimaciones hablan de una pérdida de producto de al menos el 50%.
La situación actual no solo afecta a la producción primaria, sino también a todo el aparato logístico y estructural de las explotaciones. "Las estructuras protegidas se encuentran entre las más afectadas: los episodios de viento y las lluvias torrenciales han dañado gravemente o incluso destruido invernaderos y tejados, lo cual ha puesto en riesgo los ciclos de producción que ya habían comenzado. Las carreteras entre las explotaciones también están muy afectadas, ya que las vías de acceso a las tierras han quedado intransitables por el barro y los corrimientos de tierra, una situación que hace imposible llegar a algunas explotaciones y dificulta el transporte de mercancías", concluyó Statti. "En cuanto a los servicios esenciales, la caída de grandes árboles ha cortado varias líneas eléctricas, lo cual ha provocado dificultades en las operaciones de Enel, que se enfrenta a problemas objetivos de intervención y restablecimiento. Por último, se han producido numerosas inundaciones de naves y almacenes de la empresa utilizados para el almacenamiento y la transformación de productos, lo que ha agravado aún más el balance de daños y ralentizado la reanudación de las actividades".
© Francesco Cosentini - Coldiretti Calabria
Francesco Cosentini, director de Coldiretti Calabria, declaró: "En varios puntos se ha producido el colapso de los diques, con hectáreas enteras de terreno agrícola literalmente 'devoradas' por los ríos. En la zona industrial de Tarsia y Santa Sofia d'Epiro, en particular, la situación es muy difícil, con terrenos y empresas invadidos por el agua y el lodo; también están afectadas pequeñas empresas de transformación de frutas y hortalizas, empresas dedicadas a la extracción de zumos y actividades de transformación de frutas. Desde el viernes por la tarde se ha producido una tregua en las precipitaciones en la zona de Cosenza, pero los niveles de los ríos permanecen bajo constante vigilancia y el suelo sigue saturado. A pesar de la tregua meteorológica de las últimas horas, el riesgo de asfixia radicular para los cultivos sigue siendo muy elevado, debido a la saturación de los suelos y a la dificultad de escorrentía del agua hacia un mar que sigue muy revuelto", afirmó.
© Francesco Cosentini - Coldiretti Calabria
Cosentini señaló: "Las inundaciones han golpeado duramente al sector, afectando a una amplia gama de producciones e infraestructuras. Numerosas centrales de fruta de hueso y kiwi están inundadas, mientras que en el caso de los cítricos, sobre todo en las zonas de Cosenza, Reggio Calabria y Lametino, se ha producido una caída masiva de fruta en las parcelas en las que aún no se había terminado la cosecha, especialmente de las variedades Washington y Valencia".
© Vincenzo Sorace - Op Monte
La situación también es crítica para las cebollas en las zonas de Lametino y Tropea: "Especialmente difícil es la situación en la costa del Tirreno, donde los temporales marítimos han roto las barreras naturales y convertido los campos de cebollas en 'lagos de sal'. Grandes parcelas están completamente inundadas y la supervivencia de la cosecha dependerá de la capacidad de drenaje del suelo en los próximos días".
La situación ha sido confirmada por Vincenzo Sorace, de Op Monte, quien ha declarado que "varias parcelas de cebollas presentan grandes anegamientos. Esto se suma a los daños sufridos por la producción ya plantada entre octubre y principios de enero, debido a la sal y a los fuertes vientos, con rotura de hojas, así como al granizo'.
© Vincenzo Sorace
Tampoco se libraron los cultivos herbáceos, con grandes extensiones de tierra cultivable gravemente afectadas. Cosentini informó: "En el plano estructural, los tejados de los invernaderos resultaron totalmente dañados en muchos casos, mientras que en las plantaciones de cítricos, árboles centenarios y plantas nuevas quedaron rotos o derribados por la fuerza del viento, agravando aún más el balance de daños".
© Francesco Cosentini - Coldiretti Calabria
Desde la zona de Lametino, un viverista informa: "De momento todo va bien, solo algunos daños por el viento en los tejados de las estructuras. Pero vivimos en constante zozobra y, sobre todo, con la rabia de que no se haga nada en cuanto al mantenimiento de las tierras y la limpieza de los cursos de agua". Este último aspecto también ha sido denunciado por otros empresarios calabreses: "La encuesta realizada revela una grave deficiencia en la gestión del territorio, identificándose la ausencia de mantenimiento ordinario y extraordinario como la raíz del problema. Los ríos, de hecho, ya no tienen un lecho libre, ya que los cauces están llenos de sedimentos, tierra y escombros acumulados a lo largo del tiempo. A esto se añade la presencia de árboles centenarios, que han crecido dentro de los cursos de agua en los últimos 40 a 60 años, actuando como verdaderas barreras físicas a la escorrentía".
Los testimonios directos señalan también la ausencia de labores de limpieza de los cauces desde hace al menos tres décadas, tanto a escala regional como nacional, lo que agrava aún más la situación. A este panorama ya complicado se añade el aumento de la frecuencia de las llamadas "bombas de agua", vinculadas al cambio climático, que acentúan las deficiencias estructurales y hacen que el territorio sea cada vez más vulnerable.
© Francesco Cosentini - Coldiretti Calabria
Llueve sobre mojado
"Absolutamente". Por eso, Cosentini está de acuerdo en que la nueva ola de mal tiempo llegó cuando la situación ya era comprometida. Antes de este último ciclón, que afectó principalmente a la vertiente tirrena", explicó, "la costa jónica también había sufrido rachas de viento muy fuertes, que ya habían causado daños estructurales y derribado árboles".
A pesar de la violencia del último episodio y de la conocida fragilidad del territorio, Cosentini subrayó, sin embargo, que la región hasta ahora "ha resistido bien" y que, teniendo en cuenta las premisas y la intensidad del fenómeno, "se esperaba un escenario aún peor".
© Francesco Cosentini - Coldiretti Calabria
La nota menos negativa hasta ahora
"De momento no hay grandes problemas para la fruta de hueso, ya que solo un par de variedades están en flor. Sin embargo, la lluvia no ha dejado de caer desde hace un par de semanas, por lo que el buen desarrollo de la campaña dependerá de los próximos días". Francesco Guarino, responsable técnico de Agrintesa en la Piana di Sibari, en la provincia de Cosenza, comenta la oleada de mal tiempo del último periodo.
"Las lluvias de los dos últimos días no han hecho más que agravar una situación que se prolonga desde hace quince días. Nuestra suerte radica en que todavía no tenemos ninguna variedad en floración, salvo un par de hectáreas muy precoces y escasas. Por lo tanto, no podemos hablar de daños importantes. Lo que nos preocupa, sin embargo, es el comportamiento meteorológico de los próximos días: si la lluvia persiste, en conjunción con la floración de melocotones, nectarinas y paraguayos, entonces podríamos enfrentarnos a problemas con el cuajado de los frutos. Ni los albaricoqueros han florecido aún, pero se espera que lo hagan pronto, con unas condiciones meteorológicas normales. En la Piana di Sibari, Agrintesa cuenta con unos cientos de socios para más de mil hectáreas".
Artículo de Maria Luigia Brusco y Cristiano Riciputi