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Más del 20% de las naranjas y mandarinas de Castellón han acabado en destrío esta campaña

La campaña citrícola en Castellón afronta su recta final en un escenario muy distinto al que marcó su inicio. Tras un arranque optimista en septiembre, con cotizaciones históricas para variedades como la Clemenules, la evolución de los últimos meses ha estado marcada por adversidades climáticas y problemas de calidad que han reducido de forma notable la fruta comercializable.

Actualmente, más del 20% de las naranjas y mandarinas producidas en la provincia han terminado en destrío —destinadas a zumo o descartadas incluso para la industria—, frente al 12% habitual en una campaña normal. Según Carles Peris, secretario general de la Unió Llauradora i Ramadera, el porcentaje podría aumentar tras los últimos temporales de viento, que por sí solos han provocado pérdidas estimadas en 8 millones de euros.

Plagas, pedrisco, viento, exceso de humedad y el reducido calibre de la fruta han condicionado la campaña. El impacto económico es especialmente significativo debido a la brecha de precios entre el mercado en fresco y la industria. Desde la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) señalan que una naranja con daños superficiales puede pagarse a 0,20 euros el kilo si se destina a zumo, mientras que la fruta apta para fresco alcanza los 0,40 euros. Ante esta situación, las organizaciones agrarias reclaman ayudas directas, medidas fiscales y una revisión del seguro agrario que contemple el viento y otros riesgos climáticos en pólizas más accesibles.

El elevado porcentaje de destrío coincide, además, con una producción históricamente baja. Castellón ha obtenido esta temporada 542.671 toneladas de cítricos, un 9,4% menos que en la campaña anterior y cerca de un 15% por debajo de la media de los últimos cinco años. Con poca oferta en el campo y un ritmo de recolección moderado, los precios se mantienen estables.

En el tramo final de la campaña, algunas variedades destacan por sus cotizaciones. La naranja Lane Late se paga en origen en torno a 0,35 euros el kilo, mientras que la Powell alcanza los 0,39 euros, según la Lonja Citrícola de Valencia. Sin embargo, son las mandarinas premium las que concentran los valores más elevados: la Orri ronda los 1,35 euros el kilo —con operaciones puntuales de hasta 1,50—, y variedades como Tango y Nadorcott se sitúan en torno a 0,82 euros.

La combinación de menor cosecha y elevado destrío ha reducido drásticamente la fruta disponible para comercialización. Aunque los precios acompañan, el impacto en la rentabilidad final dependerá de cuánto aumenten los descartes en las últimas semanas y de la capacidad del sector para afrontar una campaña marcada por la inestabilidad climática.

Fuente: elperiodicomediterraneo.com

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