La uva de mesa en España está viviendo un auge importante, impulsado por la innovación varietal. Su posicionamiento como un alimento práctico y saludable aumenta ya no solo a nivel internacional, sino también en su mercado interno. Desde las compañías murcianas El Ciruelo, Moyca y Grupo Paloma, repasan la evolución que está teniendo este cultivo, su consumo, su crecimiento en el mercado interno y en exportación, sus fuertes y sus retos, así como su proyección para los próximos años.
© El Ciruelo
Según datos de Kantar, el consumo de uva de mesa en España ha experimentado un crecimiento significativo, siendo uno de los productos que más ha aumentado en el último año, rompiendo su estacionalidad para estar presente todo el año gracias a la introducción de nuevas variedades sin pepitas y a su apuesta por parte de la gran distribución. Cada año se consolida más como un producto básico en la cesta de la compra.
De acuerdo con José Francisco Velasco, CEO de El Ciruelo, la uva sin semilla tiene un enorme potencial de crecimiento. "Es una de las frutas más fáciles de consumir, tanto para los niños como snack saludable, como ingrediente en ensaladas o en la cocina, o simplemente como postre para toda la familia. Por estas razones, en los últimos años su aumento de consumo ha sido exponencial. Gracias a la evolución de nuevas variedades más consistentes y a la apuesta de los supermercados por este producto, la uva sin semillas se ha convertido en un producto commodity", señala Velasco.
El Ciruelo cuenta ya con alrededor de 2.500 hectáreas dedicadas a este cultivo en España, esperando superar las 70.000 toneladas de producción española este año, siempre que las condiciones meteorológicas acompañen. El grupo cuenta con Labrunier en Brasil, que adquirió en 2019 y donde se cultivan más de 1.000 hectáreas de uva de mesa. En el pasado ejercicio alcanzaron así alrededor de 110.000 toneladas entre los dos orígenes.
"Creemos que esta tendencia va a continuar en los próximos años, ya que la uva sin semillas ha cambiado los hábitos de consumo, siendo una fruta fácil y cómoda de consumir", confirma por su parte Antonio Domene, CEO de la compañía murciana Moyca. "Las campañas de promoción y la innovación en variedades con sabores diferenciados también ayudan a mantener este crecimiento del consumo", señala.
© MoycaAntonio Domene, CEO de Moyca.
"Hace no muchos años, la importación en el periodo de contraestación era muy limitada y básicamente centrada en Chile. A día de hoy, es una práctica habitual para garantizar la presencia de uva 12 meses al año, trabajando con orígenes como Perú, Chile y Sudáfrica en nuestro caso. Sin embargo, la prioridad sigue siendo ofrecer uva española el máximo tiempo posible, que es nuestra especialidad", afirma.
Gran proyección de crecimiento en la exportación de uva a países de Europa del Este
Si bien en el último año España es uno de los países europeos en el que más se ha disparado esta tendencia, países como Reino Unido, Alemania y Países Bajos siguen siendo mercados clave con crecimientos sólidos en consumo de uva sin semillas, de acuerdo con Domene. "Por otra parte, en los países del Este, como Polonia, Rumanía o República Checa, el crecimiento es más reciente, pero también significativo. Están pasando de consumir variedades con semillas a valorar la conveniencia y calidad de la uva sin semilla. Aquí hay una gran proyección de crecimiento, sobre todo en segmentos premium", destaca Domene.
© Moyca
Actualmente, Moyca produce alrededor de 80.000 toneladas anuales de uva de mesa sin semilla, lo que consolida a la compañía como uno de los referentes de este producto en España y Europa. En 2025 incorporaron 100 hectáreas adicionales a su superficie.
De cara a las exportaciones a países asiáticos, incluyendo el mercado chino, que se abrió en 2018, se ha frenado el crecimiento que llevaba dándose en los últimos años. "La exportación a Asia se ha convertido en un reto. China, como productor del hemisferio norte, ha incrementado su presencia en nuestra misma ventana de producción y, además, ha comenzado a exportar a otros países asiáticos. Esto ha provocado un aumento significativo de la competencia", recuerda José Velasco, CEO de El Ciruelo.
¿Competencia con otros países mediterráneos?
La uva de mesa española compite con otros orígenes del arco mediterráneo, como Marruecos y Egipto en el primer tramo de campaña, así como con Grecia, más adelante. "Egipto y Marruecos destacan en la campaña extratemprana, donde España puede competir en servicio y calidad, ya que en costes de mano de obra no podemos, aunque estos países empiezan a tener también dificultades en este sentido", explica José Velasco.
"Por otra parte, Grecia es un competidor en la ventana media-tardía. No obstante, considero que tanto España como Italia han logrado una mejor preparación gracias a la constante incorporación y evaluación de nuevas variedades, junto con el desarrollo de fincas más adaptadas, lo que permite elevar la calidad del producto y ofrecer un servicio más eficiente a la distribución europea", sostiene.
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Tarrinas de uva de mesa con la marca Moments by El Ciruelo.
De acuerdo con Antonio Domene, España mantiene todavía ventajas claras. "Egipto y Grecia son competidores importantes, sobre todo por calendario y costes. Egipto ha mejorado mucho en calidad y logística, y Grecia se posiciona fuerte en algunas ventanas comerciales. Sin embargo, España mantiene la ventaja en seguridad alimentaria, proximidad y consistencia en calidad, que son valores muy apreciados por los clientes europeos. La competencia es sana y nos obliga a ser más eficientes y seguir innovando".
"Si bien los momentos de solape con estos orígenes los veíamos con incertidumbre en los años anteriores y pensábamos que sería necesario encontrar nuevos mercados ante el aumento de la oferta, observamos que solo Europa, contando también a Reino Unido sigue absorbiendo tales volúmenes, gracias a un crecimiento continuo del consumo de esta fruta", indica David Franco, director comercial de la firma murciana Grupo Paloma.
"El consumidor no aprecia ya las diferencias entre orígenes en cuanto a variedades, así como tampoco grandes subidas y bajadas de precios. La uva de mesa es un producto cada vez más estable en volúmenes y calidad y por eso aumenta su consumo. Antes había más diferencias entre el consumo de invierno y de verano, y ahora hay más equilibrio, y eso es sin duda, gracias a la mejora del producto durante todo el año", recalca Franco.

"Aún hay incluso más margen de mejora"
España ha avanzado mucho en el cultivo de variedades de uva de mesa sin semillas, aunque, de acuerdo con Antonio Domene, todavía no se ha tocado techo. "Aún hay margen para mejorar en resistencia a plagas, productividad y poscosecha. Además, la evolución en sabor y textura no se detiene: el consumidor quiere experiencias nuevas, y eso nos obliga a seguir innovando con sabores más intensos y naturales".
"Hemos incorporado en los últimos años variedades con perfiles aromáticos muy marcados, como nuevas líneas de Candy y otras variedades con matices tropicales. También hemos intentado satisfacer la demanda de sabores únicos, manteniendo siempre la textura crujiente y la vida útil que exige el mercado", expone el CEO de Moyca.
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Por su parte, El Ciruelo también ha crecido en más de 100 hectáreas de nueva plantación en 2025, sumando la reconversión de otras 50 hectáreas. "Esto nos seguirá ayudando a consolidar a España como líder en la oferta de las mejores variedades durante las ventanas de producción más estratégicas de Europa y las cuales seguimos ampliando. Actualmente abarca desde junio hasta finales de noviembre, gracias a la producción hasta los 800 metros de altitud sobre el nivel del mar, lo cual nos permite ofrecer las mejores variedades durante más tiempo", señala su CEO, José Velasco.
Grupo Paloma tiene previsto seguir creciendo en los próximos 3 años, tanto en volumen como en calendario, y sigue invirtiendo en aumentar la capacidad en sus centrales. "Más allá de los limitantes del clima o de la escasez de recursos hídricos en algunas zonas productoras, creemos que el crecimiento debe ser prudente. Se ha hecho un buen trabajo en los últimos años y la ventana de España ha dado un salto cualitativo importante. Aun así, creo que aún hay incluso margen de mejora según las pruebas con nuevas variedades, tanto en color, sabor y calibre como en productividad, lo cual induce a pensar que hay mucho futuro para la uva sin semilla", afirma David Franco.