Las lluvias registradas en el norte del Perú están marcando el ritmo de la actual campaña de mango, generando preocupación en campo y ajustes en la dinámica exportadora. Así lo señala un exportador peruano, quien describe un escenario de menor volumen, fruta afectada por manchas y un mercado internacional que empieza a reaccionar ante la escasez.
"De que afecta, afecta", resume el empresario al referirse a las precipitaciones en zonas como Motupe y Piura. Aunque las lluvias no han paralizado completamente la cosecha ni las exportaciones, sí han impactado en la calidad. "No han parado, pero sí se ha bajado el volumen definitivamente, porque se mancha la fruta".
En Motupe, las precipitaciones han sido persistentes durante gran parte de febrero, lo que ha incrementado la incidencia de problemas fitosanitarios como la antracnosis. "En Motupe se ha afectado bastante con eso, porque ha estado lloviendo desde hace tiempo", explica. La humedad constante no solo reduce el volumen exportable, sino que también genera incertidumbre sobre la evolución de la campaña en las próximas semanas.
En términos logísticos, si bien se han reportado algunas cancelaciones puntuales de transporte hacia el norte, la Panamericana se mantiene operativa y las exportaciones hacia Estados Unidos continúan. El exportador confirma que sigue enviando fruta y que incluso iniciará despachos desde otras zonas productoras en breve, a la espera de completar trámites administrativos.
En el frente comercial, la menor oferta está impulsando una mejora en los precios en destino. "El mercado en teoría está mejorando, tanto Estados Unidos como Europa", afirma. Sin embargo, advierte que la reducción de volúmenes también está provocando el cierre anticipado de algunas empacadoras, cuyos niveles de producción ya no justifican mantener las operaciones abiertas.
A nivel local, la campaña ha estado marcada por expectativas elevadas que finalmente no se han concretado. "Acá el productor se generó una expectativa grande de unos superprecios que nos han hecho repagar a todos. Mucha especulación", sostiene. Según explica, se difundieron precios iniciales altos que luego no se sostuvieron en el mercado, generando ajustes bruscos en campo.
Además, recuerda que Perú no compite en solitario. "Creen que el mango peruano es el mejor, sí, pero creen que estamos solitos en el mundo", comenta, en alusión a la reactivación de envíos desde Brasil hacia Europa.
Tras varios años de precios bajos, el exportador también advierte un impacto estructural en la condición de la fruta. "Son dos, tres años de precios malos para el productor. Entonces, obviamente que los mangos no son tan fuertes porque no están bien trabajados".