La reciente ola de violencia registrada en distintos puntos de México ha generado preocupación tanto a nivel social como económico. En los últimos días, diversos medios han informado sobre bloqueos de carreteras, ataques a comercios y operativos de seguridad en estados con fuerte actividad agrícola, entre ellos zonas productoras de aguacate.
De acuerdo con entrevistas realizadas bajo condición de anonimato, la percepción sobre el impacto en la producción y exportación de aguacate es, por ahora, mixta y marcada por la cautela.
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Desde la Ciudad de México, una fuente señaló que el ambiente se mantiene "bastante tranquilo", aunque reconoció que podrían existir dificultades puntuales en estados como Michoacán y algunas áreas de Jalisco, donde se concentra buena parte de la producción. La principal preocupación no está en la falta de producto, sino en la seguridad de las rutas y en la estabilidad de las comunicaciones. Técnicos y personal vinculado al sector han recibido recomendaciones de resguardarse temporalmente hasta que la situación en las vías quede completamente normalizada, especialmente tras reportes de ataques y bloqueos en carreteras.
Otra fuente consultada calificó lo ocurrido como "algo sin precedentes", subrayando la magnitud de los operativos federales desplegados en respuesta a los hechos. Sin embargo, también consideró que el caos observado habría sido puntual y difícilmente sostenido en el tiempo. En su opinión, aunque las imágenes y reportes han sido impactantes, no necesariamente se traducirán en un efecto estructural sobre la producción nacional de aguacate ni en alteraciones significativas de precios en el corto plazo.
El posible impacto inmediato estaría más vinculado a interrupciones logísticas temporales que a una caída productiva. Si los bloqueos en carreteras persistieran o se ampliaran, podrían generarse retrasos en cosechas o exportaciones. No obstante, hasta el momento no hay confirmación de paros generalizados en huertas o empacadoras.
Un tercer testimonio confirma que, en algunas localidades, determinadas operaciones se suspendieron de forma preventiva durante un día, incluyendo actividades vinculadas a la sanidad agrícola. Sin embargo, al día siguiente no se reportaban nuevos incidentes relevantes y las actividades comenzaban a retomar su curso habitual.
En conjunto, las entrevistas reflejan un clima de incertidumbre más que de crisis consolidada. El sector aguacatero, uno de los pilares de las exportaciones agroalimentarias mexicanas, permanece atento a la evolución de los acontecimientos. Por ahora, el consenso entre las fuentes consultadas es que el impacto podría ser limitado y temporal, siempre y cuando la situación de seguridad no se prolongue.
Mientras tanto, productores, técnicos y operadores logísticos se mantienen en alerta, priorizando la seguridad y monitoreando día a día cualquier posible afectación a las rutas, cosechas y embarques internacionales.