En una jornada organizada por Afrucat en Lleida, productores y técnicos coincidieron en que la prevención y la vigilancia constante resultan fundamentales para evitar un agravamiento de la elevada incidencia del fuego bacteriano en perales y manzanos en zonas limítrofes de la cuenca del Ebro. Aunque en la provincia catalana la afectación se sitúa por debajo del 10% de la superficie de perales, el porcentaje es sensiblemente inferior al de otras áreas vecinas, donde la enfermedad presenta mayor expansión.
Ante la dificultad de erradicar por completo esta fitopatología, el sector ha optado por modificar la estrategia de control. Según explicó Manel Simon, director general de Afrucat, se ha pasado de un modelo centrado en arranques obligatorios a otro basado en el manejo y mantenimiento de las explotaciones que prioriza la poda selectiva, la desinfección de herramientas y la detección precoz de síntomas como pilares para contener la propagación.
En paralelo, los productores han valorado positivamente la autorización excepcional en España de un nuevo producto biológico a base de bacteriófagos, virus que actúan de forma específica contra la bacteria responsable del fuego bacteriano. El producto, denominado PEA02, ha iniciado su proceso de registro a nivel europeo. Mientras se completa este trámite —que puede prolongarse durante años—, el Ministerio ha concedido un permiso extraordinario ante la urgencia de la situación sanitaria.
Aunque los bacteriófagos no revierten los daños ya producidos en la madera, sí pueden contribuir a reducir infecciones en fases tempranas y complementar las herramientas disponibles. De ahí que el sector insista en la necesidad de aplicar una estrategia integrada que combine prácticas agronómicas, control del riesgo climático, soluciones biológicas y mejora genética.
Ignasi Iglesias, director técnico de Agromillora, subrayó que el futuro del control pasa por contar con material vegetal resistente o tolerante, capaz de convivir con la bacteria sin que el cultivo colapse. Según detalló, ya existen portainjertos resistentes tanto en peral como en manzano, lo que permite garantizar que la base del árbol no muera aunque esté expuesta a la enfermedad.
En un contexto de creciente presión sanitaria en el valle del Ebro, el sector frutícola de Lleida apuesta por la combinación de innovación, prevención y mejora varietal para sostener la producción y minimizar el impacto de una enfermedad que, lejos de desaparecer, exige adaptación constante.
Fuente: segre.com