En un contexto en el que las exigencias normativas y ambientales marcan el ritmo del comercio hortofrutícola, el etiquetado se ha convertido en un elemento estratégico dentro de la cadena de exportación. Así lo explica Jonathan Harf, representante de Cintandina, empresa colombiana con más de 50 años de trayectoria y especializada en cintas autoadhesivas, etiquetas y banderoles para frutas, especialmente banano y piña.
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"Producimos cintas autoadhesivas y etiquetas, y llevamos más de 10 o 15 años en el mercado de frutas y verduras", señala. Aunque la compañía tiene su sede en Cali, su mercado abarca varios países exportadores de Latinoamérica como Ecuador, Costa Rica, Guatemala, Panamá y República Dominicana.
El banano representa su principal segmento. Según Harf, la empresa comercializa alrededor de un millón de metros cuadrados de etiquetas al mes, lo que equivale a atender aproximadamente 4.000 contenedores de banano mensuales. "Banano es el principal. Y piña", resume.
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Uno de los desarrollos más relevantes en los últimos años ha sido la introducción de etiquetas 100% compostables. "Ya desarrollamos y estamos vendiendo etiquetas que son 100% compostables, biodegradables, con certificación home compostable e industrial", explica. Este avance responde, en gran medida, a las exigencias del mercado europeo. "Europa está exigiendo más en el tema de sostenibilidad", afirma.
© Cintadina La innovación no solo se limita al sustrato, sino también al adhesivo. "Es tecnología nueva de adhesivos que puedan pasar certificaciones de compostabilidad. Hay un desarrollo bien importante en eso para poderlo dar", destaca. En este sentido, subraya que el cumplimiento normativo se ha vuelto determinante: "Hoy en día hay muchas regulaciones que exigen ese tipo de normativas y certificados".
El modelo de trabajo combina coordinación con las marcas y contacto directo con las fincas. Las marcas proporcionan los diseños y lineamientos gráficos, mientras que Cintandina adapta y desarrolla el arte final de las etiquetas y banderoles. Posteriormente, suministran directamente a las fincas en los distintos países productores. "Trabajamos mucho de la mano con las fincas para apoyarlos en todo lo que necesitan en el diseño y la consecución de las etiquetas", comenta.
La logística representa otro desafío clave. "Es desafiante llegar con el mismo producto a Costa Rica, Guatemala, Colombia, Ecuador y poderlo ofrecer de la misma manera en todos los países", reconoce Harf. Si bien cada país puede requerir tamaños o medidas distintas, las exigencias técnicas y de trazabilidad son similares, especialmente cuando el destino es Europa, Estados Unidos o Canadá.
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En el caso de la piña, el sector atraviesa una transición en materia de etiquetado. Tradicionalmente, la identificación se colocaba en la corona; sin embargo, al retirarse esta parte en el punto de venta, se pierde la trazabilidad. "Hoy en día están en el proceso de colocar el banderol, porque evitan ese tipo de situaciones en los supermercados", explica.
"Más allá del tamaño o el diseño, la tendencia es clara: materiales alternativos al plástico, certificaciones y cumplimiento normativo se consolidan como requisitos crecientes en los principales mercados de destino", concluye.
Para más información:
Jonathan Harf
Cintandina
Colombia
Tel.: +57 602 443 0801
[email protected]
www.cintandina.com