La relación comercial entre Ecuador y Colombia atraviesa su momento más tenso en años, con una escalada de medidas arancelarias que amenaza el intercambio bilateral, valorado en alrededor de 3.000 millones de dólares anuales.
El Gobierno colombiano oficializó aranceles del 30% sobre más de 70 productos ecuatorianos, entre ellos azúcar, frutas, cacao en polvo, aguacate Hass, plátano, frijol y diversos artículos industriales. La medida responde a los aranceles que previamente aplicó Ecuador a bienes colombianos y busca proteger sectores estratégicos y garantizar el control sanitario frente a posibles riesgos fitosanitarios y contrabando.
El decreto 0170 de 2026, expedido por el Ministerio de Comercio, establece además restricciones específicas para el ingreso terrestre de ciertos productos por las fronteras de Ipiales y Puerto Asís. Bajo esta disposición, artículos como arroz y derivados, cebolla blanca y roja, tomate, papa, frijol, maracuyá, plátano, banano y productos pesqueros deberán ingresar exclusivamente por vía marítima o aérea, reforzando la trazabilidad y el control sobre estas mercancías.
Por su parte, Ecuador anunció un nuevo aumento de aranceles al 50% sobre productos colombianos a partir del 1 de marzo, utilizando los mismos argumentos que motivaron el primer incremento del 30% el 21 de enero: la falta de medidas efectivas de seguridad en la frontera y la necesidad de enfrentar el narcotráfico de manera conjunta. El Ministerio de Producción de Ecuador comunicó la decisión a través de la red social X, señalando que se trata de "acciones soberanas para fortalecer la corresponsabilidad en la seguridad fronteriza".
La escalada comercial se suma a otras medidas recientes, como el aumento de la tasa de transporte de crudo colombiano a través del Sistema del Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) y la suspensión del suministro de electricidad, lo que ha tensionado aún más la relación bilateral.
El impacto económico es significativo. Según cifras de Noboa, Ecuador enfrenta un déficit comercial histórico de alrededor de 1.000 millones de dólares frente a Colombia, mientras que el nuevo arancel afectaría a unas 580 empresas ecuatorianas y pondría en riesgo aproximadamente 40.000 empleos, con un costo estimado de cinco millones de dólares semanales. Por su parte, el sector exportador colombiano también ha sufrido caídas: en 2025, las exportaciones hacia Ecuador sumaron 1.846 millones de dólares, una reducción del 3,9% respecto a 2024, influida por la disminución en la venta de energía eléctrica, uno de los principales rubros de intercambio.
Los datos de Fedexpor indican que las exportaciones no petroleras ecuatorianas hacia Colombia alcanzaron los 865 millones de dólares en 2025, con productos como alimentos marinos, aceite de palma, arroz y madera liderando las ventas. La creciente disputa arancelaria podría frenar este crecimiento, mientras que la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) de Colombia advierte sobre los riesgos para su balanza comercial, donde medicamentos, automóviles, azúcar de caña y motores son otros productos clave.
Hasta el momento, el Gobierno colombiano no ha emitido una respuesta oficial al nuevo anuncio ecuatoriano, y el sector industrial de ambos países permanece a la expectativa de los próximos movimientos, en un contexto que amenaza con profundizar la guerra arancelaria y complicar la cooperación bilateral.
Fuente: redagricola.com y elpais.com