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La pitahaya gana terreno en Brasil

La producción de pitahaya en Brasil avanza y se perfila como una opción de cultivo en la Amazonía. Esta especie, originaria de América, se produce a gran escala en el sudeste asiático, pero ha ido consolidándose en la fruticultura brasileña en los últimos años, impulsada por una creciente demanda, incluida la destinada a la exportación.

El auge de la pitahaya se explica por sus propiedades nutricionales y la rentabilidad que ofrece a los productores. Según datos de la Asociación Brasileña de Productores y Exportadores de Frutas y Derivados (Abrafrutas) y del IBGE, el volumen producido pasó de 1.500 toneladas en 2017 a más de 6.000 toneladas en 2023, la cifra más reciente disponible.

Actualmente, la producción se concentra en las regiones Sudeste y Sur, que representan el 80% del total, aunque la Amazonía empieza a ganar relevancia. En Pará, ya representa aproximadamente el 10% de la producción nacional, y existen proyectos de fomento en varias localidades del Amazonas.

En Manaos, la Secretaría Municipal de Agricultura, Abastecimiento, Centro y Comercio Informal (Semac) distribuyó cerca de 30.000 plantas en la región. Entre los beneficiados está la cooperativa Copasa-Agro, formada por agricultores familiares en el asentamiento Terumã-Mirim, ubicado junto a la carretera AM-010.

Daniel Mendonça Sampaio, productor de Copasa, cultivó 2.000 plantas de pitahaya en 0,5 hectáreas. "El clima cálido permite la cosecha durante casi todo el año, aunque el período principal es de enero a mayo", explica.

La pitaya pertenece a la familia Cactaceae y proviene de un cactus trepador adaptado a climas cálidos y secos. Aunque algunas especies pueden alcanzar gran altura y adoptar un porte similar al de los árboles, estos cactos no cuentan con un tronco leñoso que los sostenga y se consideran suculentas.

Según la Semac, el Amazonas tiene un potencial destacado para la producción de pitahaya, gracias a la combinación de calor intenso, buena luminosidad y lluvias regulares.

En su cultivo, Daniel produce aproximadamente 2 toneladas al año. Parte de la fruta se vende a la municipalidad de Manaos, que la destina a la merienda escolar, y otra parte se comercializa en ferias y mercados locales. El precio promedio para el consumidor final varía entre 7 y 15 reales brasileños, según la época del año.

A pesar de la expansión reciente en la Región Norte, la pitahaya enfrenta un desafío agronómico importante: la enfermedad conocida como cáncer de pitahaya, que puede provocar pérdidas significativas. "Si no se controla, se pierde el 100%. Estamos manejándolo con productos químicos y biológicos", señala Daniel.

En términos de producción, Brasil aún se encuentra lejos de los grandes exportadores: produce 6.000 toneladas anuales, frente a más de 600.000 toneladas de Vietnam, 36.000 de China y 27.000 de Taiwán. Sin embargo, las exportaciones brasileñas han crecido en valor, pasando de unos 149.900 dólares en 2020 a 1,7 millones en 2022, según datos de Comex Stat compilados por Abrafrutas. Los principales mercados de destino son la Unión Europea, Canadá y Reino Unido.

Fuente: Globo Rural

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