El sector de la piña de Queensland ha tenido un comienzo de año turbulento, pero, gracias a la resiliencia y a un manejo cuidadoso, la fruta se mantiene en los lineales australianos.
Según Scott Kompo-Harms, director general de Queensland Fruit & Vegetable Growers (QFVG), el reciente aumento de la oferta se debe en gran medida a las inclemencias meteorológicas. "A grandes rasgos, se puede decir que las condiciones meteorológicas extremas han contribuido a comprimir el periodo de cosecha", explica. "La actividad ciclónica y las lluvias prolongadas interrumpieron el desarrollo normal de los cultivos y limitaron el acceso a los campos. Cuando los campos se secaron y la fruta alcanzó la madurez más o menos al mismo tiempo, los productores cosecharon para mantener la calidad y evitar pérdidas".
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Sin embargo, aunque aquello supuso una gran disponibilidad de piñas, no se trató de una decisión coordinada para "inundar" el mercado. Según Kompo-Harms, "fue el resultado de presiones de calendario derivadas de las condiciones meteorológicas en un sistema de producción biológico".
El tiempo también influyó en la calidad de la fruta, ya que algunas piñas eran más pequeñas o menos jugosas de lo ideal. "Las condiciones húmedas prolongadas y la reducción de la luz solar pueden influir en el desarrollo del azúcar y el calibre en algunas parcelas", explica Kompo-Harms. "Cuando la fruta no cumple los requisitos para el retail, a menudo debido a su tamaño, se desvía a la industria. Esto ayuda a reducir el desperdicio y es una parte normal de la producción responsable". En general, subraya que las piñas australianas siguen siendo de alta calidad.
Normalmente, la producción de piña se escalona para suavizar la oferta a lo largo del año. Las fuertes lluvias alteraron ese patrón, y provocaron un ciclo de auge y caída similar al de 2023. "Cuando esto ocurre, un periodo de exceso de oferta puede ir seguido de volúmenes menores", señala Kompo-Harms. "El problema de fondo es la volatilidad: crea incertidumbre en toda la cadena de suministro".
Las opciones para mitigar la escasez a corto plazo son limitadas. "La piña es un cultivo de ciclo largo: no se puede aumentar rápidamente la producción para cubrir carencias", señala. Los productores gestionan sus cosechas con cuidado, dando prioridad a la fruta fresca y colaborando estrechamente con los retailers en la planificación.
Todas las piñas australianas se cultivan en Queensland. Las importaciones no son un factor importante debido a la bioseguridad, los costes de transporte y las consideraciones de frescura. "Algunas variaciones regionales dentro de Queensland pueden ayudar a compensar el impacto hasta cierto punto", añade Kompo-Harms, señalando que cualquier reducción de la oferta probablemente se sentirá durante meses, en lugar de dar lugar a una ausencia total de fruta.
Las fluctuaciones de precios pueden aliviar algo la presión, pero no compensan automáticamente las pérdidas anteriores. "Los aumentos de precios a corto plazo rara vez compensan por completo los periodos prolongados de bajos rendimientos, especialmente cuando los productores se enfrentan a elevados costes de mano de obra, transporte e insumos", afirma. Un rendimiento sostenible permite a los productores reinvertir en su negocio y mantener un suministro constante.
Los retailers apoyan al sector y adaptan sus programas en periodos de escasez o exceso de oferta. "Durante los periodos de exceso de oferta, los retailers suelen apoyar a la categoría mediante actividades promocionales que contribuyen a aumentar el volumen. Cuando la oferta se reduce, los programas suelen ajustarse en consecuencia", afirma Kompo-Harms.
En opinión de Kompo-Harms, la variabilidad ocasional en el tamaño y dulzor de la fruta no afecta a la opinión de los consumidores sobre la piña. "La variabilidad a corto plazo puede influir en la percepción del comprador, pero la variación ocasional es menos preocupante que la inconsistencia sostenida", afirma.
"La historia positiva es la resiliencia y la adaptabilidad de la horticultura de Queensland", asegura Kompo-Harms. "Los productores han gestionado periodos de cosecha reducidos, han reorientado los productos para minimizar el desperdicio y han colaborado estrechamente con los socios de la cadena de suministro. No es un fracaso, sino que habla de la agricultura en un clima cambiante, que garantiza que los australianos puedan disfrutar de productos frescos y locales ahora y en el futuro".
Para más información:
Scott Kompo-Harms
Queensland Fruit & Vegetable Growers
Tel.: +61 7 3620 3844
[email protected]
www.qfvg.com.au