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Miguel León Inurrietegui, de Fundo El Paraíso (Perú)

Sin nuevas áreas, pero con foco en eficiencia, es el presente de la mandarina peruana

El mercado peruano de mandarinas atraviesa una etapa de estabilidad productiva, marcada más por la consolidación que por la expansión. Así lo explica Miguel León Inurrietegui, CEO del Fundo El Paraíso y productor de CPF (Perú), quien señala que en los últimos años no se han registrado nuevas plantaciones relevantes ni proyectos de gran escala.

"No hay proyectos nuevos, grandes ni medianos. Básicamente eso no hay", afirma. Según el productor, el crecimiento del sector se ha desacelerado y la superficie sembrada se mantiene prácticamente sin cambios. Las variedades predominantes siguen siendo Tango y W. Murcott, junto con Primosole en menor medida. En contraste, el tangelo ha quedado relegado: "Es un mercadito chiquito que los que se quedaron con tangelo lo venden, pero ya no hay áreas nuevas".

© Tobias Arhelger | Dreamstime

La campaña 2026 ya muestra los primeros movimientos con las variedades tempranas, como Satsuma (Okitsu y Owari), mientras que las clementinas comenzarán a cosecharse en abril. Sin embargo, más allá del calendario productivo, el foco está en la competitividad internacional.

León Inurrietegui destaca que uno de los principales atributos del producto peruano es la consistencia. "La seriedad de las entregas de producto peruano" y el cumplimiento de certificaciones internacionales son, a su juicio, factores determinantes. El comprador, explica, tiene la seguridad de recibir fruta con los mismos estándares de inocuidad que exigen los mercados europeos. Esa confiabilidad ha permitido a Perú posicionarse como proveedor estable en el hemisferio sur.

En términos de proyección, el empresario no anticipa un crecimiento significativo en volumen. "El mercado de cítricos es un mercado que no crece mucho. Se ha estabilizado. Es un mercado maduro", señala. A diferencia de otros cultivos como el arándano, cuya expansión anual es acelerada, las mandarinas operan en un escenario de oferta y demanda más equilibrado.

La estrategia, por tanto, no pasa por ampliar superficie, sino por mejorar productividad y calidad en campo. "Lo que hay que hacer es mejorar en el campo la productividad, la calidad, para tener mejores rendimientos", sostiene.

El contexto externo, sin embargo, introduce incertidumbre. El fenómeno de El Niño costero podría influir en la campaña si se confirman temperaturas más cálidas durante el invierno. "Los cítricos dan más color cuando hay frío", recuerda. Una menor acumulación de frío podría afectar la coloración y, eventualmente, la producción del año siguiente. No obstante, advierte que aún se trata de proyecciones climáticas: "No sabemos qué tan serio va a ser hasta que no estemos en la época".

A ello se suman factores comerciales y políticos, como los costos logísticos, aranceles y el entorno electoral en Perú, que mantienen al sector en estado expectante. En este escenario, la industria citrícola peruana avanza con prudencia, apoyada en la estabilidad productiva y la mejora continua como principales herramientas para sostener su posición en el mercado.

Para más información:
Miguel León Inurrietegui
Fundo El Paraíso
Perú
[email protected]

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