Las principales navieras del mundo han anunciado restricciones operativas en Medio Oriente como consecuencia del deterioro de la situación de seguridad en la región, especialmente en torno al estrecho de Ormuz y el corredor marítimo del mar Rojo. Las medidas, comunicadas entre el 1 y el 2 de marzo por Maersk, CMA CGM y MSC, afectan reservas de carga y podrían provocar interrupciones logísticas, menor capacidad disponible y mayores tiempos de tránsito.
La naviera Maersk informó el 2 de marzo que ha suspendido de manera inmediata la aceptación de carga refrigerada (reefer) y de carga peligrosa o especial con destino a Emiratos Árabes Unidos, Omán, Irak, Kuwait, Catar, Baréin y Arabia Saudita. Asimismo, la compañía anunció la suspensión de nuevas reservas entre el subcontinente indio —incluyendo India, Pakistán, Bangladés y Sri Lanka— y los mercados del Alto Golfo. Según la compañía, estas medidas preventivas buscan proteger al personal, la carga y la estabilidad de los servicios marítimos ante un entorno de seguridad cambiante.
Por su parte, CMA CGM anunció el 1 de marzo la suspensión inmediata y hasta nuevo aviso de todas las reservas de carga refrigerada hacia y desde varios países del Golfo y del mar Rojo. La medida afecta a Baréin, Kuwait, Omán, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Irak, Jordania, Yemen, Sudán, Eritrea, Yibouti y el puerto egipcio de Ain Sokhna. La naviera explicó que la decisión responde a las tensiones de seguridad en Irán y la península Arábiga, y tiene como objetivo proteger la integridad de la carga, garantizar la disponibilidad de equipos y mantener la seguridad operativa.
En el caso de MSC, la compañía adoptó la medida más amplia al suspender todas las reservas de carga mundial con destino a Medio Oriente, sin distinción de tipo de carga u origen. La restricción afecta principalmente a Irak, Kuwait, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Omán, y permanecerá vigente hasta nuevo aviso mientras la empresa monitorea la evolución de la situación junto con las autoridades correspondientes.
Estas decisiones se producen en un contexto de creciente inestabilidad geopolítica en la región del Golfo. El impacto logístico ya comienza a sentirse en las cadenas globales de suministro, especialmente en los flujos de carga refrigerada, fundamentales para productos perecederos.
Para sectores exportadores con fuerte presencia en ese mercado, como el banano ecuatoriano, la región del Medio Oriente representa el tercer destino más importante, con el 14,85% de las exportaciones totales al cierre de 2025. La suspensión temporal de reservas por parte de las navieras afecta aproximadamente al 60% del volumen que se dirige a los países del Golfo, obligando a la industria a reubicar fruta en otros mercados, lo que implica un impacto estimado de alrededor de 7 millones de dólares por semana .
Aunque algunas instalaciones portuarias en Turquía, como el golfo de İzmit y el puerto de Mersin, continúan operando con normalidad para cargas bajo contrato, el escenario general apunta a una etapa de ajustes logísticos y planificación estratégica mientras las navieras continúan evaluando la evolución de la seguridad en la región.
Las compañías marítimas han indicado que seguirán monitoreando la situación y comunicarán cualquier actualización operativa conforme cambien las condiciones en Medio Oriente.
Fuentes: Maersk, CMA-CGM y MSC