Con la alerta de ENFEN activa hasta noviembre de 2026, el arándano peruano se enfrenta a un escenario de altas temperaturas y lluvias que pondrá a prueba toda la cadena productiva, desde el campo hasta el puerto. La capacidad de mantener consistencia en la calidad y operaciones será crucial para sostener el liderazgo global del país.
Aunque los antecedentes recientes ofrecen referentes claros, el contexto actual difiere significativamente. El Niño 2023-2024 tensionó calendarios y evidenció la vulnerabilidad de sistemas intensivos ante lluvias atípicas y estrés térmico. Hoy, Perú es el mayor exportador mundial de arándanos frescos, con volúmenes más altos, genética avanzada y logística compleja. La exposición al riesgo es mayor, pero también lo es la capacidad técnica acumulada, haciendo de esta temporada una prueba de madurez para la industria.
Entre marzo y mayo de 2026, se esperan precipitaciones superiores a lo normal, con episodios moderados a fuertes, y temperaturas anómalas que pueden superar los rangos habituales. Esta combinación afecta procesos fisiológicos delicados en los arándanos, como diferenciación floral, firmeza celular, acumulación de sólidos solubles y calidad postcosecha.
A diferencia de campañas anteriores, muchas plantaciones actuales cuentan con cultivares más resilientes y vida útil extendida. Sin embargo, la intensificación productiva aumenta la demanda sobre raíces, densidad de plantación y sistemas de drenaje, transformando el desafío en un reto tanto agronómico como sistémico.
ENFEN también prevé caudales superiores a lo habitual en ríos de la vertiente del Pacífico y mayor frecuencia de crecidas repentinas. Experiencias previas, como en 2017 y 2024, muestran cómo problemas de conectividad terrestre pueden retrasar despachos. Hoy, con compromisos comerciales consolidados en Estados Unidos, Europa y Asia, cualquier interrupción logística tiene un efecto amplificado. La industria, sin embargo, ha fortalecido diversificación portuaria, protocolos de contingencia y gestión de crisis climáticas.
Mientras Perú lidia con el Niño Costero, competidores como Marruecos, México y Sudáfrica operan bajo condiciones climáticas distintas. Europa se beneficia de abastecimiento marroquí cercano y menos expuesto a eventos del Pacífico; México enfrenta sus propios retos térmicos; y China amplía su producción interna, reduciendo dependencia de importaciones. El desempeño peruano bajo condiciones de El Niño puede, por tanto, influir en precios y ventanas comerciales internacionales.
Fuente: blueberriesconsulting.com