La actual situación geopolítica en Oriente Medio, con el cierre del estrecho de Ormuz y la suspensión de varias líneas navieras en el mar Rojo, está provocando consecuencias críticas y situaciones de incertidumbre también para las exportaciones italianas de frutas y hortalizas. Los vientos de guerra han obligado a reorganizar las rutas marítimas, con efectos directos en la eficacia de la cadena de suministro. Otra preocupación de los exportadores italianos se refiere a la solvencia de los clientes. En tiempos de guerra e inestabilidad logística, crece el temor a que la mercancía ya enviada o prevista no sean pagadas puntualmente por los socios comerciales extranjeros.
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Imagen generada con inteligencia artificial (ChatGPT/OpenAI).
Michele Ponso, presidente de la Federazione Nazionale di Prodotto/Frutticoltura de Confagricoltura, explica en una nota: "Hay grandes problemas para la fruta, especialmente para las manzanas. Hay barcos cargados de producto que están parados y no pueden llegar a su destino. Además, ya han llegado muchas cancelaciones de pedidos para las próximas semanas".
Con 2,3 millones de toneladas, Italia es el segundo productor de manzanas de Europa, después de Polonia, y el segundo país exportador del mundo, justo después de China, con 945.000 toneladas vendidas, es decir, el 12,2% del total mundial. Arabia Saudí es el tercer mercado, con un valor de unos 70 millones de euros, después de Alemania y España. Todo Oriente Medio mueve más de 151 millones. "Es, por tanto, un mercado importante", añade Ponso. "Sobre todo en un momento delicado para la campaña de la manzana, en la que aún queda por vender casi la mitad de nuestro producto cosechado".
También hay serios problemas para el sector de la IV gama, que llega a esos mercados por vía aérea. Los pedidos destinados a Dubái (Emiratos Árabes Unidos) se han cancelado porque no hay aviones disponibles.
Domenico Sacchetto, presidente de OP Piemonte Asprofrut, declara a FreshPlaza: "La alternativa obligada al paso por el mar Rojo es la circunnavegación marítima del continente africano. Esta ruta aumenta drásticamente el tiempo de envío. En algunos casos, los contenedores, entre paradas y retrasos, pueden tardar hasta 90 días en llegar a su destino. Las compañías navieras muestran dificultades y lentitud a la hora de cambiar de ruta (re-routing), lo que deja a muchos buques y contenedores en un punto muerto operativo. Los tiempos de viaje más largos exponen a las mercancías a un alto riesgo de deterioro, comprometiendo la calidad del producto final a su llegada".
Lo preocupante no es solo la incertidumbre sobre las mercancías que ya han salido, sino también la gestión de los costes adicionales para las empresas. Sobre los gastos imprevistos por el cambio de rumbo, el empresario se muestra desilusionado: "Conseguir que las compañías de seguros nos reembolsen los gastos hoy en día se hace difícil", lamenta Sacchetto. A esto se añaden los serios temores de un nuevo aumento de los costes de envasado y electricidad, indispensables para almacenar la fruta.
Sacchetto subraya una profunda preocupación por la vulnerabilidad estructural de Italia. "La ausencia de energía nuclear hace que nuestro país dependa de las importaciones y esté sujeto a las fluctuaciones del precio del gas. Tras el cierre de las relaciones con Rusia, Italia diversificó sus fuentes recurriendo en gran medida a Catar. Se calcula que alrededor del 50% de los suministros energéticos recientes proceden de esa zona, por lo que la crisis de Oriente Próximo supone una amenaza no solo para las exportaciones, sino para todo el sistema energético nacional".
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Imagen generada con inteligencia artificial (ChatGPT/OpenAI).
El mercado de Oriente Medio no es un destino marginal para las frutas y hortalizas italianas. Dubái actúa como centro neurálgico para la redistribución de productos por toda la región. Las dificultades afectan a los envíos a los Emiratos Árabes Unidos, Catar, la India y otros países de la región, que, en esta época del año, representan una importante salida para los productos italianos.
Oriente Medio, y Dubái en particular, es desde hace tiempo un mercado estratégico para los espárragos verdes de Canino IGP. El presidente del COPA, Sergio Marcoaldi, comenta: "Por ahora, no sabemos cómo evolucionará la situación; afortunadamente, nuestros clientes no han sufrido ningún perjuicio. Queda por ver qué ocurrirá en los próximos días. Solemos empezar con los espárragos en marzo. Esperemos que vaya bien".
Gianni Raniolo, presidente del Consorzio di Tutela dell'Uva da Tavola di Mazzarrone IGP, informa de que de las conversaciones con socios y amigos en los Emiratos Árabes se desprende un fuerte contraste entre la comunicación oficial y la percepción externa. "Hoy en día decir algo es imposible... intentan tranquilizarnos. Veremos cómo evoluciona la situación en los próximos meses". A pesar de que los socios comerciales alardean de normalidad, Raniolo teme repercusiones a largo plazo, como el encarecimiento de materias primas como el petróleo y los fertilizantes. La campaña de uva siciliana se prevé favorable, con una producción normal y de calidad prevista para finales de mayo o principios de junio.
Artículo de Rossella Gigli y Maria Luigia Brusco