En un escenario marcado por mayor presión de enfermedades y creciente variabilidad climática, Agrícola Cañas, en Ecuador, ha reforzado su apuesta por la biología del suelo como eje estratégico del negocio bananero. "El que no trabaja hoy por hoy con el componente biológico en el suelo, creo que va a tener la batalla perdida", afirma Alejandro Carandoni, gerente general de la compañía.
© Agrícola Cañas
"La decisión de fortalecer el enfoque biológico no fue casual. Tras la detección de Ralstonia en una de sus fincas, la empresa entendió que reaccionar cuando el problema ya está instalado no es suficiente. Es un error esperar a que llegue el patógeno y recién actuar", señala Carandoni.
A partir de este momento, la compañía creó un departamento científico enfocado en el análisis de la microbiota mediante la extracción y secuenciación de ADN de suelos. "El objetivo: comprender cómo interactúan las bacterias y hongos en la rizosfera y cómo influyen en la sanidad vegetal y en la eficiencia de absorción de nutrientes", explica.
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Uno de los ejes del trabajo es el desarrollo de "suelos supresivos", es decir, sistemas donde predominan poblaciones beneficiosas que limitan la proliferación de patógenos como Ralstonia o Fusarium. "Queremos demostrar que no es aplicar por aplicar microorganismos, sino entender cómo trabajan en sinergia y cómo evoluciona esa microbiota", explica.
"Tras dos a tres años de tratamiento con consorcios de Bacillus y Trichoderma principalmente, incorporando cepas de Bacillus liofilizadas para asegurar alta concentración y estabilidad en campo, la empresa reporta mayor estabilidad microbiológica y niveles controlados de patógenos. Hoy podemos demostrar científicamente ese equilibrio", indica el directivo.
Los análisis metagenómicos también han permitido identificar bacterias asociadas a la fijación y solubilización de nitrógeno, fósforo y potasio. Esta información ha servido para ajustar programas de fertilización y optimizar el uso de insumos. "Podemos producir muy bien, optimizando recursos y apoyándonos en la microbiología", afirma. Cinco de sus nueve haciendas han recuperado promedios de 4.000 cajas por hectárea en un contexto climático cada vez menos predecible.
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La variabilidad climática, especialmente en los últimos cinco años, con periodos de baja luminosidad, lluvias intensas, y cambios bruscos, también ha impulsado el uso de herramientas de bioestimulación, como extractos de algas, aminoácidos y reguladores de crecimiento para mitigar el estrés fisiológico de las plantas.
En paralelo, la empresa trabaja con laboratorios internacionales de Estados Unidos y Corea, para secuenciar cepas nativas con potencial antagonista frente a patógenos. "Hemos logrado aislar bacterias endémicas que, en condiciones de laboratorio, muestran un comportamiento antagonista frente a enfermedades vasculares, limitando su crecimiento por competencia directa", detalla.
Para el gerente general, el manejo microbiológico dejó de ser una tendencia y se convirtió en una condición para la sostenibilidad del sector. "Si no tomamos conciencia, el futuro es muy incierto", advierte. Y concluye: "Hay que actuar ya, porque el éxito aquí es seguir produciendo".
Para más información:
Ing. Alejandro Carandoni
Agrícola Cañas
Ecuador
Tel.: +593981020711
[email protected]
www.agricolacanas.com.ec