La logística brasileña para productos perecederos atraviesa una etapa de mayor estabilidad, aunque sigue enfrentando retos estructurales tanto en origen como en destino. Así lo señala Erika Marques, directora comercial de F-Trade, empresa logística que en 2026 cumplirá dos décadas de actividad en Brasil.
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"Para la campaña que está finalizando ahora, tuvimos los niveles de servicio mucho mejores desde el COVID", afirma Marques. Después de varios ejercicios marcados por retrasos, cancelaciones y falta de equipos, la ejecutiva destaca que la situación actual "está mucho mejor que el año pasado", cuando los exportadores brasileños enfrentaban demoras prolongadas y buques que omitían escalas en puertos clave.
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No obstante, la mejora en origen no ha evitado dificultades en Europa. Róterdam registró episodios de huelgas y condiciones meteorológicas adversas que afectaron las operaciones. "Tuvimos algunos desafíos, especialmente en destino, con problemas de huelgas en Róterdam y ahora con malas condiciones meteorológicas", explica. Parte de la carga fue redirigida a puertos alternativos como Dunkerque o modificó su rotación hacia el Reino Unido.
En este último mercado, la congestión portuaria también generó demoras. "Algunos barcos estuvieron parados dos, tres, cuatro días. Entonces, o cambia la rotación o tiene que ir a otro puerto", detalla.
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El mal tiempo en Europa ha provocado retrasos significativos en ciertos servicios marítimos. Marques menciona demoras de hasta 100 horas en algunas líneas y la omisión de recaladas para recuperar itinerarios. "De tres servicios que tenemos en Brasil para el norte de Europa, dos van a omitir recaladas en la misma semana", advierte.
En este contexto, la planificación se vuelve determinante, especialmente para contenedores de atmósfera controlada. "Hay una limitación de equipos. Tenemos que tener las proyecciones de los clientes y mantener las compañías informadas", subraya. La improvisación no es una opción en el segmento de perecederos.
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F-Trade opera tanto en transporte marítimo como terrestre y cuenta con cámara frigorífica en Petrolina, polo productor de mango y uva en el noreste brasileño. Actualmente comienza la campaña de aguacate —principalmente hacia Róterdam y Algeciras— mientras que la manzana del sur del país se dirige a Europa y la India, con tránsito vía Colombo.
En el ámbito interno, uno de los principales retos es la fiscalización fitosanitaria. Aunque se han implementado certificados electrónicos, todas las cargas siguen siendo inspeccionadas por el Ministerio de Agricultura. "En los picos de cosecha se generan cuellos de botella en los terminales", reconoce Marques. La necesidad de posicionar contenedores antes del tiempo de cierre exige coordinación milimétrica.
"La logística para productos perecederos es muy rápida. Es siempre un desafío", resume. Aun así, insiste en que el sector trabaja para garantizar que "los productos lleguen al destino lo más fresco posible", en un entorno donde la eficiencia logística es fundamental para la competitividad exportadora de Brasil.
Para más información:
Erika Marques
F-Trade
Brasil
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www.ftrade.com.br