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Un experimento prueba el uso de IA para gestionar el cultivo de tomates en invernadero

Un experimento desarrollado en Estados Unidos ha puesto a prueba la capacidad de la inteligencia artificial para gestionar de forma autónoma el cultivo de una planta de tomate en un invernadero. La iniciativa utilizó el modelo de IA Claude, desarrollado por Anthropic, para controlar en tiempo real las condiciones ambientales necesarias para el crecimiento de la planta.

El proyecto fue impulsado por el desarrollador Martin DeVido en Boise, en el estado de Idaho. En el experimento, una planta de tomate —denominada Sol— quedó completamente bajo la supervisión del sistema de inteligencia artificial, sin intervención humana directa en la gestión diaria del cultivo.

Durante más de dos meses, el sistema monitorizó de forma continua distintos parámetros del invernadero, revisando cada 15 a 30 minutos variables como la temperatura, la humedad, el estado del suelo o la concentración de dióxido de carbono. A partir de estos datos, la IA ajustaba automáticamente los equipos del sistema, incluidos la iluminación, la ventilación, el riego, el humidificador y la calefacción.

Para observar el funcionamiento del experimento, el desarrollador creó una página web que permitía seguir en tiempo real las decisiones adoptadas por el sistema. Además, se instaló una cámara que registró el crecimiento de la planta durante todo el proceso.

Uno de los episodios destacados del proyecto se produjo cuando se registró un fallo en el hardware del sistema, que provocó la interrupción de la iluminación, la calefacción y el flujo de aire del invernadero. La inteligencia artificial detectó la incidencia, evaluó los riesgos y restableció el funcionamiento de los equipos en pocos minutos, evitando daños en la planta.

Según los responsables del experimento, el sistema no solo ejecutó tareas programadas, sino que tomó decisiones para resolver una incidencia en un entorno físico real. Tras más de 100 días de funcionamiento, el cultivo continuaba en desarrollo.

Aunque la prueba se realizó a pequeña escala, sus promotores señalan que este tipo de experiencias permite explorar nuevas aplicaciones de la inteligencia artificial en la gestión operativa de sistemas agrícolas, más allá de su uso habitual como herramienta de consulta o análisis.

Fuente: bichosdecampo.com y .mdzol.com

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