La buena evolución de la temporada del calçot de proximidad en Cataluña hace que Caprabo sitúe sus previsiones de ventas en un aumento del 15% respecto al ejercicio anterior.
La temporada del calçot, que se desarrolla entre los meses de noviembre y abril, se encuentra actualmente en su mejor momento y registra una buena calidad del producto, caracterizada por su dulzura y ternura.
Las previsiones se han dado a conocer en el marco de la Jornada Gastronómica Caprabo de Productos de Proximidad del Calçot de Valls con sello de Indicación Geográfica Protegida (IGP) celebrada hoy con la Federació Catalana DOP-IGP.
La sesión ha contado con la participación del Presidente de la Federació Catalana DOP-IGP, Josep Pere Colat; el Presidente del consejo rector de la Federació Catalana DOP-IGP, Isidre Coll Recasens; y Manuel Blanco, del Área de Proximidad de Caprabo.
Manuel Blanco ha remarcado: "La temporada del calçot está resultando muy positiva. La calidad del producto es buena y la demanda está respondiendo".
Cataluña cuenta con 12 alimentos con sello DOP y 10 alimentos con sello IGP, entre los que destaca el Calçot de Valls. La IGP Calçot de Valls se produce en los suelos de las comarcas del Alt Camp, Baix Camp, Tarragonès y Baix Penedès. Es una cebolla tierna, blanca y dulce que, asada a la brasa y acompañada de salsa de calçot, es la base de la calçotada, una de las celebraciones más populares de Cataluña. Los calçots se cultivan siguiendo unas prácticas de cultivo tradicionales que duran casi un año. Los calçots de Valls se caracterizan por su longitud de pierna blanca de 15 a 25 cm y un diámetro, medido a 5 cm de la raíz, de entre 1,7 y 2,5 cm. La variedad blanca grande tardía de Lleida destaca especialmente por su dulzura y por el tamaño y el número de calçots obtenidos por cebolla, habitualmente de 4 a 7.
Para más información: caprabo.com