Mientras la guerra en Oriente Medio sigue complicando la logística y alargando los tiempos de tránsito, los exportadores egipcios de naranjas consiguen mantenerse firmes, gracias a una fuerte demanda que desafía los retos logísticos y a su experiencia en el mantenimiento de la frescura durante tránsitos largos, adquirida durante una prolongada crisis en el mar Rojo en las dos últimas temporadas. "Volvemos a demostrar que los exportadores egipcios pueden seguir siendo fuertes y competitivos, incluso en tiempos de crisis mundial", subraya Reem El Rahmany, directora general de Golden Roots Global Export.
"En primer lugar, nos entristece profundamente la guerra y sus dolorosas consecuencias para el pueblo y la economía", continúa El Rahmany. A su parecer, las recientes perturbaciones en el puerto de Salalah ilustran la inmensa presión a la que está sometida la región. "En estos tiempos difíciles, atravesamos una crisis global de la cadena de suministro. Con los barcos obligados a navegar alrededor del cabo de Buena Esperanza, se hace evidente la importancia de las infraestructuras egipcias, como el oleoducto Sumed. Constituye una alternativa estratégica para garantizar el suministro energético y contribuye a limitar el considerable aumento de los costes de transporte y producción. La situación geográfica de Egipto es otra baza decisiva que nos ha permitido pasar rápidamente al transporte terrestre para mantener el suministro en el mercado del Golfo", apunta.
© Golden Routes
Según El Rahmany, el sector naranjero egipcio se ha mantenido fuerte gracias a la calidad de su fruta y a sus métodos probados, mientras que otros cultivos han tenido que ser procesados. "Los cultivos que dependen de una entrega rápida para mantener su calidad son los más afectados. En nuestra empresa, hemos tomado medidas proactivas centrándonos en el procesado agrícola y los productos congelados (IQF). Transformar un cultivo perecedero en un producto estratégico que pueda almacenarse durante meses es nuestro escudo protector. Esta estrategia neutraliza la amenaza que suponen los largos tiempos de tránsito causados por el desvío a través del cabo de Buena Esperanza", explica.
Las naranjas, por su parte, han demostrado una gran capacidad de adaptación y resistencia, según el exportador. "Desde principios de marzo, en plena temporada de naranjas egipcias, nos enfrentamos a una escasez de contenedores debido a los retrasos en las entregas marítimas. Sin embargo, nuestras exportaciones nunca se detuvieron. Pudimos recurrir al transporte terrestre como alternativa esencial para llegar al mercado del Golfo. Aunque esto supuso un aumento de entre el 30% y el 50% en los costes de envío, dimos prioridad a la entrega de nuestros productos frescos y a tiempo. Hemos demostrado que la calidad es nuestra red de seguridad; con unos costes tan elevados, los importadores han seleccionado únicamente productos en los que pueden confiar al 100%. Esto ha reforzado la posición de las naranjas egipcias como primera opción en el Golfo, a pesar de todos los escollos logísticos", añade.
Esta flexibilidad es aún más importante cuando se trata de llegar a los mercados asiáticos, ahora que la temporada de naranjas Navel chinas, que ha sido ferozmente competitiva esta temporada, está llegando a su fin, dando por fin a la campaña egipcia un comienzo efectivo en Asia. "Llegar al este y al sur de Asia supone ahora añadir al menos 15 días más de envío. Este largo tiempo de tránsito ejerce una enorme presión sobre la eficiencia de nuestra cadena de frío. Para superarlo, ahora confiamos en tecnologías de refrigeración avanzadas y seleccionamos rigurosamente la fruta que cumple normas técnicas específicas para que pueda resistir el viaje. Lo que nos distingue es la calidad a la llegada; un exportador profesional es aquel que entrega los productos tan frescos como si acabaran de recogerse, incluso después de un largo viaje por el continente africano", prosigue El Rahmany.
La prueba que tienen por delante los exportadores egipcios es gestionar el exceso de oferta en Europa, ya que recurrir al mercado europeo es la opción fácil para muchos exportadores. Según El Rahmany, este resultado no puede descartarse a pesar de los continuos envíos al Golfo y a Asia. "Este escenario es muy probable debido a los cambios de ruta, pero lo vemos como una oportunidad para reposicionarnos. No solo estamos canalizando los volúmenes hacia Europa; también nos dirigimos a mercados geográficos más cercanos para reducir el impacto de los retrasos. La verdadera solución para evitar el exceso de oferta es aumentar el valor añadido. En lugar de exportar materias primas, nos orientamos hacia productos procesados y enlatados. Esto nos da poder de permanencia y nos hace menos vulnerables a las fluctuaciones de las rutas marítimas", concluye.
Para más información:
Reem El Rahmany
Golden Roots Global Export
Tel.: +20 12 72901260
[email protected]
www.goldenrootsegypt.com