En la horticultura moderna, el control de las malas hierbas y la gestión del suelo siguen siendo desafíos fundamentales tanto en cultivos protegidos como en campo abierto. En este contexto, las soluciones de cubresuelo permeables —conocidas como ground covers— están ganando protagonismo por su capacidad de mejorar las condiciones del suelo mientras reducen la competencia de las malezas.
Laurent Duvergey, de la empresa Ademar, importadora y distribuidora del principal fabricante europeo de ground cover, explica que este tipo de cubiertas representan una alternativa técnica a los métodos tradicionales de control de malezas. "El ground cover se suele asociar únicamente al uso en invernaderos, pero en realidad también tiene un gran potencial en cultivos al aire libre", señala.
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Permeabilidad como principal ventaja frente al plástico
A diferencia del mulch plástico convencional o de ciertos ground cover de baja calidad, el cubresuelo tejido se caracteriza por su capacidad para dejar pasar agua y aire. Esta propiedad resulta clave para mantener el equilibrio del suelo y favorecer el desarrollo radicular de las plantas.
"Lo que realmente marca la diferencia es la permeabilidad. La cubierta permite que el agua y el aire atraviesen el tejido, evitando que el suelo se asfixie o se reseque", explica Duvergey.
Esta permeabilidad permite, de hecho, mantener condiciones más estables de temperatura y humedad en el suelo, reduciendo las oscilaciones bruscas que pueden afectar a las raíces.
Además de la permeabilidad, otro aspecto clave es la resistencia mecánica del material. "Gracias a la composición de aditivos y a los tratamientos anti-UV de alta calidad, el ground cover ofrece una gran durabilidad y resistencia", añade.
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Una herramienta para mejorar las condiciones del suelo
El uso de cubresuelos permeables no solo contribuye al control de las malas hierbas, sino que también aporta beneficios agronómicos adicionales. Entre ellos destacan la reducción de la erosión del suelo y la prevención del lavado de fertilizantes o agroquímicos. "La cubierta crea un entorno más estable para el sistema radicular. Protege las raíces de variaciones extremas de temperatura y mantiene un nivel de humedad más equilibrado", explica Duvergey. "Además, al impedir el crecimiento de malezas, se reduce la competencia por los nutrientes disponibles. Esto permite que las plantas cultivadas aprovechen mejor los recursos del suelo".
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"Existen cuatro métodos principales para controlar las malas hierbas en los cultivos: herbicidas, mecanización, mulch plástico y cubresuelos permeables; pero no todos son iguales".
"Los herbicidas pueden intoxicar el suelo, la mecanización tiene un alto coste de mano de obra y puede dañar las plantas, y el mulch plástico no es permeable ni tan duradero", explica. "El ground cover combina durabilidad, permeabilidad y viabilidad económica".
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Aplicaciones en invernadero y campo abierto
En cultivos protegidos, el cubresuelo se utiliza habitualmente en distintos formatos, como negro, blanco o blanco-negro. La versión blanca permite reflejar la luz dentro del invernadero, lo que puede favorecer el desarrollo de las plantas, mientras que la negra ofrece una mayor resistencia mecánica. "Desarrollamos muchas aplicaciones para invernaderos con estos formatos, adaptándonos a las necesidades de cada cultivo", señala Duvergey.
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Asimismo, el uso del ground cover se está extendiendo también a campo abierto. En particular, se han realizado pruebas en cultivos tropicales y subtropicales como papaya, mango, cítricos, aguacate, entre otros, donde el control de la maleza puede ser especialmente complejo. "También lo estamos utilizando en cultivos como café, plantas ornamentales e incluso para cubrir reservorios", comenta.
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Otra aplicación emergente del cubresuelo permeable se encuentra en los sistemas hidropónicos y en cultivos de berries, donde ayuda a gestionar el drenaje y mantener las instalaciones más limpias.
En algunos casos, el material también se utiliza en combinación con sistemas de cables Bayco tensados para cubrir reservorios de agua de forma económica, permitiendo protegerlos sin impedir la circulación del aire y el agua.
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Para Duvergey, esta solución refleja una evolución en la forma de gestionar el suelo y el entorno del cultivo. "El ground cover tiene muchas más aplicaciones de las que tradicionalmente se le atribuían, y la expansión de nuestras ventas en toda América latina y Centroamérica así lo confirma", concluye.
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